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Submarinos nucleares rusos lanzan misiles en el Pacífico. Moscú prueba su poderío naval en un mar cada vez más disputado

En los últimos días, Rusia ha convertido las aguas del Pacífico en un escenario de demostración bélica. Dos submarinos nucleares de la Armada Rusa realizaron el lanzamiento de misiles de crucero Oniks y Granit contra un objetivo naval a 250 kilómetros de distancia, confirmando el impacto exitoso de cada uno de ellos. El comunicado oficial habla de entrenamiento, pero la magnitud de la operación apunta a algo más que simple rutina.

Una operación a gran escala

Submarinos nucleares rusos lanzan misiles Oniks y Granit en el Pacífico: una demostración de fuerza en plena tensión naval
© YouTube / Zona Militar.

El ejercicio tuvo lugar en el mar de Okhotsk, una zona estratégica que conecta las rutas marítimas de Kamchatka y Chukotka. Según el Ministerio de Defensa ruso, se trató del último evento de adiestramiento del verano boreal, pero el despliegue involucró mucho más que los dos submarinos: más de diez buques de superficie, aeronaves de la Aviación Naval y baterías costeras Bastión participaron en la maniobra. El área fue cercada temporalmente y se emitieron avisos para evitar incidentes con el tránsito civil.

El peso de la disuasión

Aunque en el papel se trata de una práctica de combate y control, el mensaje de fondo es claro. Rusia busca reforzar su presencia en una región donde la actividad naval internacional ha aumentado de forma notable en los últimos meses. La elección del mar de Okhotsk no es casual: es un enclave vital para el acceso al Pacífico y para el movimiento de las flotas rusas en el Ártico.

Tecnología al servicio del poder

Los submarinos involucrados representan dos generaciones distintas del poder naval ruso. El Krasnoyarsk pertenece a la clase Yasen-M, una de las más modernas y sigilosas del arsenal, mientras que el Omsk es de la clase Oscar, diseñado para portar misiles de gran alcance contra portaaviones. El uso combinado de misiles Oniks y Granit, conocidos por su velocidad supersónica y capacidad de penetración, refuerza la idea de una fuerza capaz de responder a amenazas navales de gran envergadura.

Un cierre de temporada con mensaje global

El Ministerio de Defensa definió el operativo como una prueba de “preparación para el combate defensivo”. Sin embargo, el contexto geopolítico sugiere que Rusia no solo entrenó a sus tripulaciones, sino que también envió un recordatorio a las potencias con intereses en el Pacífico norte: sus submarinos nucleares están listos, y su flota aún tiene capacidad de intimidación.

Fuente: Zona Militar.

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