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Cirujanos con visión de rayos X: la revolución argentina que transforma las operaciones con realidad aumentada

En un quirófano, la precisión es vital. Cada milímetro puede significar la diferencia entre una recuperación exitosa y una complicación grave. Frente a este desafío, un grupo de bioingenieros argentinos decidió crear una herramienta que, según sus propias palabras, ofrece a los cirujanos algo parecido a tener “visión de rayos X”. Su invento, llamado Navian, permite a los médicos observar tumores, vasos sanguíneos y estructuras nerviosas en tiempo real gracias a una combinación única de inteligencia artificial y realidad aumentada.

Lo más sorprendente es que esta tecnología nació como una tesis universitaria y hoy ya fue probada en más de veinte cirugías experimentales, con resultados comparables a los equipos internacionales más avanzados. Pero a diferencia de estos, que cuestan alrededor de un millón de dólares, la propuesta argentina apunta a ser accesible incluso para hospitales del interior del país.

De un proyecto académico a una herramienta quirúrgica

Argentinos Inventan Rayos X Para Cirujanos
© Imagen de wavebreakmedia_micro en Freepik

La historia de Navian comenzó en el ITBA, cuando Pablo Salmón, Luciano Mannelli y Tiago Sarthou decidieron enfocar su investigación en resolver un problema real de la neurocirugía. Los especialistas coincidían en la misma dificultad: las imágenes médicas tradicionales, como tomografías o resonancias, sirven para planificar la operación, pero durante la cirugía deben traducirse mentalmente a la anatomía real del paciente.

Con la colaboración del departamento de neurocirugía de Fleni, los jóvenes desarrolladores perfeccionaron un sistema que proyecta reconstrucciones tridimensionales directamente sobre el paciente, a través de gafas de realidad aumentada o incluso un teléfono móvil. Esto evita que los médicos tengan que desviar la vista a pantallas externas, algo que hasta ahora era inevitable con los costosos neuronavegadores importados.

Cómo funciona la “visión de rayos X”

La clave está en los algoritmos de inteligencia artificial diseñados por el propio equipo. Estas rutinas procesan resonancias y tomografías, separan tejidos sanos de los patológicos y generan un modelo 3D preciso del paciente. Una vez cargado en la plataforma, ese modelo se superpone sobre el cuerpo real en el quirófano, permitiendo que el cirujano vea estructuras internas como si estuvieran delante de sus ojos.

Según las pruebas realizadas, Navian ofrece una exactitud equiparable a la de un neuronavegador, pero con la ventaja de un costo mucho menor y una curva de aprendizaje más sencilla. De hecho, varios médicos que participaron en las primeras cirugías señalaron que pasar de mirar imágenes planas a interactuar con un avatar tridimensional del paciente fue “transformador”.

Democratizar la alta tecnología médica

Cirugias Con Rayos X
© Hush Naidoo Jade Photography – Unsplash

Uno de los puntos más destacados del proyecto es su capacidad de democratización. Mientras que en la actualidad solo los hospitales más grandes y con mayor presupuesto pueden acceder a neuronavegadores, Navian plantea una alternativa económica que incluso permitiría a residentes y estudiantes practicar con modelos 3D.

Los fundadores destacan que ya hay interés de médicos de distintas provincias argentinas y de otras especialidades quirúrgicas, lo que abre la puerta a una aplicación mucho más amplia que la neurocirugía. Sin embargo, todavía queda un largo camino: desde reunir la inversión necesaria para crecer hasta completar los trámites regulatorios de la ANMAT, esenciales para su aprobación oficial como producto médico.

El futuro de la cirugía inmersiva

Los creadores de Navian son conscientes de los desafíos, pero también de su potencial. Invirtieron sus propios recursos, tiempo y hasta el desgaste de equipos informáticos para entrenar la inteligencia artificial. Ahora buscan apoyo financiero y estatal para escalar su invento y llevarlo a hospitales de todo el país.

Su meta es clara: convertir la navegación quirúrgica inmersiva en una práctica habitual, reducir brechas entre hospitales grandes y pequeños, y ofrecer a los cirujanos una herramienta que priorice la seguridad del paciente. En palabras de los propios fundadores, se trata de hacer que la tecnología deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho accesible dentro de la medicina moderna.

[Fuente: Infobae]

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