El 1 de octubre, el buque insignia de la Marina de Estados Unidos cruzó el Estrecho de Gibraltar. Su rumbo no deja lugar a dudas: la isla de Mallorca será testigo de una visita inédita. El USS Gerald R. Ford (CVN-78), el portaaviones más avanzado y poderoso del mundo, hará escala por primera vez en España.
La parada tiene un motivo claro: permitir el descanso de su dotación y del personal del Ala Aérea Embarcada Ocho (Carrier Air Wing Eight), pero también simboliza la estrecha cooperación naval entre Washington y sus aliados europeos dentro de la OTAN.
Palma de Mallorca, el escenario elegido

No es la primera vez que la isla recibe buques de la US Navy, pero sí la primera en la que recalará un portaaviones de esta magnitud. Con más de 5.000 tripulantes y efectivos a bordo, su llegada supone un impulso económico inmediato, especialmente para el sector de la hostelería y los servicios locales.
El tamaño del coloso impide que atraque en el puerto de Palma: con sus 337 metros de eslora y un desplazamiento de 100.000 toneladas, deberá permanecer fondeado en las cercanías. Desde allí, ferris y embarcaciones auxiliares trasladarán al personal hacia tierra, como ya ha ocurrido en escalas previas con otros navíos.
Tecnología al servicio de la supremacía naval
El USS Gerald R. Ford no es un portaaviones cualquiera: inauguró una nueva clase dentro de la flota estadounidense cuando fue botado en 2013 e incorporado en 2017.
Es el primer buque de su tipo equipado con catapultas electromagnéticas de lanzamiento para aeronaves, lo que lo convierte en un referente tecnológico. Su cubierta puede albergar hasta 75 aviones de combate y sistemas avanzados diseñados para mantener la superioridad frente a una potencia cada vez más presente en los mares: la Armada china.
El portaaviones viaja acompañado de un grupo de escolta que conforma el Gerald R. Ford Carrier Strike Group (CSG). Estos buques ya fueron seguidos de cerca por fuerzas rusas en maniobras recientes en el mar de Barents, recordando que cada despliegue no es solo militar, sino también geopolítico.
Un símbolo de poder en aguas mediterráneas
La llegada del Gerald R. Ford a Palma de Mallorca es más que un gesto rutinario: se trata de un recordatorio de la capacidad de proyección de Estados Unidos en el Mediterráneo.
Bautizado en honor al 38.º presidente de EE. UU., este portaaviones representa la culminación de décadas de ingeniería naval y el mensaje de que Washington no piensa ceder el liderazgo marítimo en un mundo donde la tensión crece.
[Fuente: Defensa]