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Un informe revela por qué depender de empresas como SpaceX no siempre resulta un buen negocio para la NASA

En la última década, la NASA ha cedido gran parte del desarrollo de sus misiones a socios comerciales. La idea era sencilla: externalizar para ahorrar dinero y ganar eficiencia. SpaceX se convirtió en su aliado principal, con los cohetes Falcon para lanzamientos y la nave Dragon para transportar astronautas y carga a la Estación Espacial Internacional. También se espera que Starship, aún en desarrollo, sea clave en el ambicioso regreso a la Luna dentro del programa Artemis.

Pero no siempre fue así. En los tiempos del Apollo o del transbordador espacial, la agencia diseñaba y controlaba prácticamente todos sus vehículos. Esa autonomía le permitió concretar la única misión tripulada que llegó a la Luna y desarrollar el primer sistema reutilizable capaz de llevar carga y volver a la Tierra. Fue recién tras el fin del programa Shuttle, en 2011, cuando se apostó de lleno por la industria privada con el Commercial Crew Program, que abrió la puerta a empresas como SpaceX, Boeing o Blue Origin.

Lo que revela el nuevo estudio

Osirix Rex Nasa
© NASA Kennedy from United StatesNASA/Dimitri Gerondidakis, Public domain, via Wikimedia Commons

La investigación, publicada en Journal of Spacecraft and Rockets, analizó 69 proyectos, de los cuales 22 fueron desarrollados directamente por NASA y 47 por empresas privadas. El resultado muestra luces y sombras.

Las compañías destacan en la construcción de satélites de bajo costo y misiones con poca complejidad técnica. Allí logran ser más rápidas y eficientes que la agencia. Pero el panorama cambia cuando se trata de grandes misiones científicas o proyectos de alto impacto, como OSIRIS-REx o sondas interplanetarias. En esos casos, la industria enfrenta los mismos cuellos de botella que la NASA, y a menudo sin reducir gastos.

El hallazgo es claro: en proyectos emblemáticos, subcontratar no ofrece ventajas significativas. Para estas misiones, la gestión directa por parte de la agencia podría ser igual o incluso más conveniente.

Un futuro incierto bajo presión política

Recortes En Nasa
© SpaceX – Pexels

La conclusión llega en un momento delicado. La administración Trump ha impulsado fuertes recortes presupuestarios y despidos en la NASA, poniendo en riesgo varios programas estrella. Paradójicamente, mientras la industria espacial privada vive una expansión acelerada, las misiones más ambiciosas de la agencia enfrentan un futuro incierto.

La pregunta que deja abierta el informe es si la NASA replanteará su estrategia. La evidencia sugiere que depender en exceso de la industria privada no asegura ni ahorro ni eficiencia en los proyectos más complejos. Y sin embargo, con menos fondos disponibles, la agencia podría tener que apoyarse todavía más en las mismas empresas cuya eficacia está siendo cuestionada.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.

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