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Así será el primer refugio submarino impreso en 3D que permitirá vivir bajo el mar durante una semana

La humanidad ha explorado el espacio, ha pisado la Luna y planea llegar a Marte, pero aún desconoce la mayor parte de su propio planeta. Solo entre el 20% y el 25% del océano ha sido cartografiado, y una porción aún menor de sus especies ha sido identificada. En ese contexto, un proyecto tecnológico busca cambiar radicalmente nuestra relación con el mundo submarino.

En los próximos meses, una compañía europea planea desplegar el primer hábitat humano impreso en 3D, capaz de albergar a un grupo de investigadores durante una semana completa bajo el mar. Su propósito no es solo científico, sino también simbólico: demostrar que el océano puede convertirse en el próximo gran territorio habitable de la humanidad.

El nacimiento de “Vanguard”, un refugio tecnológico

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© Unsplash – Vedang Tandel.

La empresa responsable del proyecto es DEEP, una firma con sede en el oeste de Inglaterra especializada en exploración oceánica. Su primer modelo, bautizado Vanguard, está siendo construido en Florida y promete ser el primer hábitat submarino certificado por la autoridad internacional DNV.

Diseñado para cuatro científicos, el módulo ofrece condiciones de vida controladas durante hasta siete días consecutivos bajo el mar. Cada sección está impresa en 3D, optimizada para resistir presiones extremas y equipada con sistemas que regulan temperatura, oxígeno y comunicación con la superficie.

Pero Vanguard no es un fin en sí mismo: es el primer paso hacia un proyecto aún más ambicioso, el hábitat Sentinel, previsto para 2027, que permitirá estancias de hasta 28 días a 200 metros de profundidad.

Un laboratorio en las profundidades

La estructura de Sentinel incorporará una característica clave: una “piscina lunar”, una abertura en la base del hábitat que iguala la presión interior y exterior, permitiendo que los buceadores salgan directamente al fondo marino sin descompresión previa. Este diseño elimina uno de los mayores obstáculos de la exploración tradicional: la pérdida de tiempo y riesgo en los ascensos y descensos.

Según Sean Wolpert, miembro de la junta directiva de DEEP, la misión no se limita a la ingeniería:

“Queremos que la gente entienda lo crítico que es el océano. Que desde pequeños reconozcan que hay que comprenderlo, protegerlo y amarlo”.

El proyecto cuenta con una inversión de 100 millones de dólares y una expansión estratégica en Estados Unidos, con centros de desarrollo en Florida y Houston.

Hacia una civilización acuática

El objetivo de DEEP es claro: convertir al ser humano en una especie acuática. Su visión es crear una red de hábitats permanentes que transforme la investigación submarina en algo cotidiano, tal como hoy ocurre con los observatorios espaciales.

La empresa británica considera que el futuro de la ciencia —y posiblemente de la humanidad— podría encontrarse en las profundidades. Allí, donde el silencio y la presión gobiernan, los científicos podrían estudiar el cambio climático, la biodiversidad marina y los recursos naturales con una continuidad nunca antes posible.

Lo que comenzó como un experimento tecnológico podría convertirse en el inicio de una nueva era: la del ser humano viviendo bajo el mar.

[Fuente: Infobae]

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