El placer de escuchar

El hombre que se propuso reinventar la rueda y acabar con el motor. Su idea convierte cada neumático en un sistema vivo de propulsión que podría cambiar los coches para siempre

El artífice de esta locura se llama David Henson, un inventor más conocido por sus proyectos creativos y juguetes experimentales que por su trabajo en automoción. De hecho, fue precisamente un juguete —el clásico pin art, esa pantalla de agujas metálicas que forma figuras tridimensionales— lo que le dio la idea. “Si esas agujas pueden moverse para crear formas, ¿por qué no podrían hacerlo para empujar un coche?”, se preguntó.

Así nació SurfacePlan, un concepto radical que imagina una rueda formada por cientos de pequeños actuadores que se extienden y retraen con precisión milimétrica. Cada uno empuja el suelo con fuerza controlada, generando tracción sin necesidad de motor, transmisión o engranajes. En esencia, la rueda misma sería el motor.

Un coche sin motor, sin caja de cambios, sin límites

La rueda que quiso ser motor: el invento que podría borrar el motor de los coches para siempre
© David Henson.

En este modelo, los actuadores funcionarían como los radios de una rueda viva. Podrían ser eléctricos, hidráulicos o neumáticos, ajustando su empuje según el terreno. El resultado sería una estructura más simple y ligera. Henson calcula que los coches podrían reducir entre un 50% y un 75% de su peso, aumentando drásticamente la autonomía de los eléctricos y reduciendo la complejidad mecánica.

El espacio hoy reservado para el motor podría aprovecharse para crear vehículos más compactos o con mayor capacidad interior. Además, reparar un coche sería tan fácil como cambiar una rueda entera, no un sistema completo de propulsión.

La revolución que aún no ha girado

La rueda que quiso ser motor: el invento que podría borrar el motor de los coches para siempre
© David Henson.

Por ahora, SurfacePlan existe solo en papel. No hay prototipo ni pruebas reales. Pero el concepto está protegido por patente y ya ha despertado el interés de ingenieros curiosos, especialmente en sectores donde el mantenimiento es un desafío: vehículos agrícolas, exploradores lunares o rovers marcianos.

Henson insiste en que su idea no es solo mecánica, sino filosófica. “Durante siglos, la rueda movió el mundo”, dice. “Ahora podría volver a hacerlo, pero desde dentro.”

Tal vez, en unas décadas, cuando los coches del futuro no tengan motores ni transmisiones, recordemos este momento como el punto exacto en que alguien se atrevió a volver a imaginar la rueda.

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