El placer de escuchar

La réplica catalana a Starlink. Sateliot inaugura en Barcelona el primer centro 5G espacial de Europa y promete llevar la soberanía tecnológica española más allá de la atmósfera

El cielo vuelve a estar en disputa. La carrera espacial del siglo XXI ya no busca llegar a la Luna, sino conquistar la órbita baja. Y allí, donde Starlink domina con más del 90 % de los lanzamientos globales, una pequeña empresa española ha decidido entrar en el tablero.

Su nombre es Sateliot, y su ambición no es menor: crear una red satelital 5G capaz de ofrecer cobertura global sin depender de los gigantes estadounidenses o chinos. En otras palabras, una red de soberanía tecnológica europea.

Mientras los satélites de Elon Musk siguen anclados en tecnología 4G, Sateliot ya trabaja en la generación que podría superarlos: una constelación que permitirá conectar desde sensores agrícolas hasta teléfonos móviles comunes, sin antenas adicionales ni modificaciones.

Barcelona como centro de la órbita 5G

Sateliot: la empresa catalana que desafía a Starlink con el primer centro europeo de satélites 5G
© Sateliot.

La compañía acaba de inaugurar el primer centro de desarrollo de satélites 5G de Europa, y uno de los primeros del mundo. El edificio, ubicado en el corazón tecnológico de Barcelona, alberga más de un centenar de ingenieros, dos laboratorios y una sala blanca de 100 metros cuadrados donde se ensamblan y prueban los componentes que viajarán al espacio.

“Nuestros satélites son 100 % fabricados en Barcelona”, dice orgulloso su CEO, Jaume Sanpera, mientras muestra la sala de control que seguirá cada órbita de la flota. “Queremos que la próxima revolución de las telecomunicaciones nazca aquí, no en California”.

El gobierno español y la Unión Europea ven en Sateliot algo más que una startup. La consideran un símbolo de autonomía tecnológica, una respuesta a la dependencia estructural de los sistemas estadounidenses.

Tritón: la nueva generación de satélites 5G

Sateliot: la empresa catalana que desafía a Starlink con el primer centro europeo de satélites 5G
© Sateliot.

El verdadero salto de la empresa llegará con Tritón, la nueva generación de satélites que debutará en 2027. A diferencia de los modelos anteriores, dedicados a conectar dispositivos IoT, estos aparatos de cuatro metros y 150 kilos permitirán conectividad 5G completa: datos, voz y vídeo en móviles convencionales.

Cada Tritón tendrá una capacidad 16 veces superior a la de los primeros satélites de Sateliot. El coste, diez veces mayor, también refleja su alcance: desde aplicaciones industriales y marítimas hasta seguridad, defensa y protección civil.

El primer lanzamiento está previsto para el primer trimestre de 2027, desde Vandenberg (California), una de las bases de SpaceX. Pero el objetivo final es claro: usar lanzadores europeos —los Vega y Ariane de la ESA— para cerrar el círculo de soberanía tecnológica.

La batalla por el cielo europeo

Los números muestran la magnitud del desafío. Starlink ya tiene más de 8.000 satélites orbitando la Tierra. Sateliot, por ahora, apenas seis. Y aunque planean alcanzar el medio millar antes de 2030, la diferencia sigue siendo abismal.

Sanpera lo asume con realismo. “No podemos competir en cantidad, pero sí en calidad y compatibilidad. Nuestros satélites hablan el lenguaje de todas las redes 5G del mundo”. Esa compatibilidad —avalada por el estándar global 3GPP— es su gran baza para conectar millones de dispositivos sin necesidad de hardware nuevo.

Europa, consciente de la urgencia estratégica, ya ha respaldado a la empresa con financiación pública y privada: 14 millones de euros del Gobierno español, apoyo del Banco Europeo de Inversiones, y socios industriales como Indra, Cellnex y SEPIDES. En total, más de 70 millones de euros en inversión.

El reto de lanzar y no dejar rastro

Sateliot: la empresa catalana que desafía a Starlink con el primer centro europeo de satélites 5G
© Sateliot.

Sateliot cuenta con permiso de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) para desplegar hasta 500 satélites. Pero el reto no es solo lanzarlos, sino hacerlo de forma sostenible. “La basura espacial es un problema real. Nuestros satélites tienen una vida útil de siete años y están diseñados para desintegrarse al final del ciclo”, explica Sanpera.

Cada unidad incorpora más inteligencia artificial, lo que reduce el número de operadores necesarios y mejora la eficiencia del control orbital. La empresa asegura tener contratos por valor de 285 millones de euros anuales, con clientes en 58 países.

Sin embargo, el verdadero desafío no está en el laboratorio, sino en el calendario. En 2022 prometían tener 256 satélites en 2025. Hoy, ese número se ha reducido drásticamente. Los retrasos son inevitables, pero la ambición se mantiene intacta: alcanzar los 1.000 millones de euros en ingresos antes de 2030.

Un sueño europeo en órbita

Cuando el presidente catalán Salvador Illa visitó el nuevo centro de desarrollo, pronunció una frase que resume el espíritu del proyecto: “Hay que perder la timidez. Aquí también hacemos cosas muy potentes que nadie más tiene.”

Sateliot representa esa idea. La de una Europa que no solo observe cómo otras potencias lanzan cohetes, sino que construya su propio camino orbital.

En la historia de la tecnología, las revoluciones no siempre nacen en Silicon Valley. A veces comienzan en una sala blanca en Barcelona, donde un grupo de ingenieros ajusta los primeros satélites 5G del continente y mira hacia arriba sabiendo que, esta vez, el cielo podría hablar español.

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