Durante años, estudiar informática fue casi garantía de éxito: estabilidad, buenos salarios y una empleabilidad que rozaba el pleno empleo.
Pero 2025 podría marcar un punto de inflexión. Mientras el informe anual de la Fundación CYD confirma que la informática sigue siendo la carrera con mejor inserción laboral en España, la irrupción de la inteligencia artificial amenaza con transformar ese equilibrio en cuestión de años.
En un mercado que cambia al ritmo de los algoritmos, el trono de la informática podría empezar a tambalearse.
La carrera más sólida del país
Según el informe La empleabilidad de los jóvenes en España 2025, elaborado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), Informática, Salud e Ingeniería lideran el ranking de carreras con mejores tasas de empleo cuatro años después de finalizar los estudios.
De los 189.438 egresados del curso 2018-2019, el 75,9% está hoy afiliado a la Seguridad Social, y el 72,4% de ellos tiene un contrato indefinido. Además, el 80% trabaja a jornada completa con una base salarial media cercana a los 31.000 euros anuales.
Los datos confirman que la universidad sigue siendo una de las vías más eficaces para acceder a un empleo estable. Sin embargo, las diferencias entre ramas son abismales.
Informática, la campeona de la empleabilidad
Informática consolida su liderazgo por segundo año consecutivo.
Con un 89,4% de afiliación laboral, un 93,8% de contratos indefinidos y casi el 97% de empleos a jornada completa, se posiciona como la carrera más rentable del sistema universitario español.

Además, los graduados en Informática disfrutan de una base de cotización media de 36.732 euros anuales, situándose por encima de la media general.
Su perfil técnico y la creciente digitalización de las empresas explican esta fortaleza, pero también la vuelven vulnerable: es uno de los sectores más expuestos a la automatización.
Ingenierías y Medicina: estabilidad frente a precariedad
Tras Informática, las Ingenierías, Industria y Construcción registran una tasa de inserción del 82,8% y un 90,5% de contratación indefinida, lo que confirma la alta demanda de profesionales técnicos.
No obstante, los salarios se mantienen algo por debajo, con una media de 33.200 euros anuales.
El caso más paradójico es el de Medicina.
Con un 94% de inserción laboral, supera incluso a Informática, pero apenas el 2% de los egresados tiene contrato indefinido tras cuatro años de actividad.
Su salario medio, en cambio, es el más alto del estudio: 41.839 euros al año. Una cifra que refleja la alta especialización del sector… y también su precariedad contractual.
Los últimos de la fila: arte, humanidades y educación
En el extremo opuesto, las carreras de Artes y Humanidades siguen siendo las más castigadas.
Solo el 63,5% de sus egresados logra empleo formal y apenas el 73% de ellos cuenta con un contrato indefinido.
Sus salarios medios rondan los 27.000 euros anuales, muy por debajo de las disciplinas técnicas y sanitarias.
Las ramas de Educación y Servicios tampoco logran superar el 80% de inserción, y sus bases de cotización se mantienen por debajo de los 30.000 euros.
El contraste entre las carreras STEM y las humanísticas se hace cada vez más evidente, consolidando un mercado laboral segmentado por competencias tecnológicas.
Un empleo más estable… pero no más seguro
Comparado con el informe de 2024, los datos de 2025 reflejan una mejora en la calidad del empleo: el número de egresados con contrato indefinido aumentó diez puntos porcentuales.
Este crecimiento, sin embargo, no se limita a los universitarios: la EPA del tercer trimestre de 2025 muestra un incremento general del empleo a tiempo completo (+314.500 personas) y una caída del parcial (-196.100).

En otras palabras, el empleo mejora en cantidad y estabilidad, pero el contexto tecnológico empieza a alterar las perspectivas de futuro.
El abismo de la automatización
Paradójicamente, las mismas carreras que hoy garantizan estabilidad —Informática e Ingenierías— son las más amenazadas por la automatización impulsada por la inteligencia artificial.
Las grandes tecnológicas ya están reduciendo personal en áreas de desarrollo, programación y soporte, sustituyendo funciones humanas por sistemas de IA generativa.
Esto plantea una pregunta inquietante para los estudiantes que comienzan hoy sus grados:
¿qué pasará dentro de ocho años —cuatro de carrera y cuatro de inserción laboral— cuando la IA esté plenamente integrada en las empresas?
Algunos expertos prevén que la demanda de profesionales en software tradicional caerá, mientras aumentará la necesidad de perfiles híbridos: ingenieros capaces de supervisar, auditar o mejorar modelos de inteligencia artificial.
En contrapartida, sectores como la salud, la atención a mayores o los servicios humanos podrían crecer impulsados por el envejecimiento demográfico y la necesidad de interacción personal no automatizable.
Una foto fija de un mercado en movimiento
La fotografía de 2025 es positiva para los titulados universitarios, pero no es una garantía a largo plazo.
La informática y las ingenierías dominan el presente, pero su futuro dependerá de su capacidad para reinventarse frente a la IA.
Mientras tanto, las profesiones más humanas —educación, sanidad, psicología, asistencia— podrían recuperar terreno en la próxima década.
El mercado laboral se reconfigura, y la carrera “más segura” de hoy podría no serlo mañana.
La clave, una vez más, estará en adaptarse al cambio antes de que llegue.
Fuente: Xataka.