En medio de un escenario bélico cada vez más dominado por la tecnología, Rusia ha puesto en marcha un sistema cuya combinación de potencia destructiva, movilidad y defensas renovadas lo sitúan en una categoría propia. Lo que hace esta plataforma, cómo ha sido actualizada y qué implicaciones tiene para el futuro inmediato del conflicto ha despertado preocupación internacional.
Una plataforma diseñada para alterar el equilibrio
Entre los sistemas más llamativos utilizados por Rusia en el conflicto ucraniano destaca un lanzador de enorme capacidad conocido por su efecto psicológico y material. Esta plataforma, montada sobre un chasis blindado derivado de un tanque T-72, acaba de recibir una versión renovada que ya está en manos del ejército ruso tras superar pruebas de campo que evaluaron su resistencia y precisión en distintos entornos climáticos y operativos.
Las mejoras más recientes responden a un desafío creciente: la proliferación de drones pequeños y extremadamente maniobrables que han demostrado ser letales para vehículos blindados. De acuerdo con el conglomerado estatal Rostec, esta nueva iteración incorpora un sistema de protección antidrones fruto de la experiencia acumulada a lo largo de más de tres años de guerra. Las entregas del modelo actualizado se realizaron coincidiendo con una conmemoración militar rusa, reforzando así su simbolismo dentro de las fuerzas de defensa.
Uno de los aspectos más destacados del sistema es su munición especial. Los cohetes que utiliza generan un efecto de destrucción masiva en amplias superficies, arrasando tanto fortificaciones como vehículos ligeros. Estas armas liberan una nube de combustible antes de detonar, lo que desencadena una sobrepresión prolongada capaz de penetrar en refugios no herméticos, túneles y estructuras improvisadas.
El poder oculto tras los cohetes de efecto expansivo
Los proyectiles utilizados por este sistema producen una mezcla altamente finamente atomizada que, al reaccionar con el aire, desencadena una explosión inusualmente intensa. La onda expansiva puede alcanzar presiones extremas y temperaturas de miles de grados en el área inmediata al impacto, generando un entorno devastador dentro de un radio considerable.
Las consecuencias de este tipo de detonación son especialmente graves en zonas urbanas o posiciones fortificadas, como se ha observado repetidamente en el frente ucraniano. La combinación de presión, calor y falta de oxígeno convierte esta clase de munición en una de las más destructivas en escenarios cerrados o parcialmente cerrados.
El uso habitual del sistema se da a distancias cortas y medias, desde unos pocos cientos de metros hasta varios kilómetros. Su función es abrir paso, desorganizar posiciones defensivas y neutralizar amenazas antes de un avance terrestre. Frente a amenazas recientes, como los drones equipados con explosivos y los vehículos aéreos de reconocimiento, Rusia ha reforzado su protección mediante módulos de guerra electrónica, receptores de alerta radar y blindaje adicional.
Los ingenieros implicados en su modernización afirman que el aprendizaje obtenido directamente en combate ha sido clave para adaptar el sistema a las exigencias actuales del campo de batalla. Cada actualización incorpora mejoras que buscan asegurar la supervivencia del vehículo y la eficacia de sus ataques.

Un sistema sin equivalentes que evoluciona aún más
Rostec sostiene que esta plataforma no tiene equivalentes directos fuera de Rusia, tanto por su diseño como por la manera en que se emplea. A diferencia de los lanzacohetes múltiples tradicionales, este modelo está montado sobre un tanque blindado, lo que le permite acompañar a unidades de asalto a muy corta distancia, incluso en zonas donde la artillería convencional no puede operar de forma segura.
Los canales militares rusos suelen destacar su papel en la destrucción de posiciones fortificadas, puestos de control de drones y concentraciones de personal. Sin embargo, los análisis independientes sobre su rendimiento real siguen siendo limitados debido a la dificultad de obtener datos verificables en el terreno.
La industria rusa ya trabaja en una variante modernizada construida sobre la plataforma del tanque T-80, un modelo destinado a ofrecer mayor alcance, precisión mejorada y un sistema de control de tiro con mayor automatización. Las pruebas de esta nueva versión están próximas a completarse, lo que sugiere que la evolución del sistema continuará en los próximos meses.
[Fuente: La Razón]