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Una relación obligada mantiene a la combustión por carbón aún vigente: La inteligencia artificial parece no poder vivir sin ella

El sueño futurístico y fantasioso de la era de la IA se alimenta hasta ahora de la energía del presente. Sin embargo, cada vez parece depender más de la energía del pasado, el carbón, que puede compararse con otros combustibles que producen cambio climático por sus efectos fatales en el medio ambiente local.

Según un informe de Politico, a su vez tomado del think tank Frontier Group, el plan de cerrar 30 instalaciones carboníferas se ha demorado en poder brindar energía a los centros de datos.

Lee Zeldin, Administrador de la EPA, escribió en Fox News (y lo cita también Politico) que “para satisfacer la creciente demanda de la fabricación local y la rápida expansión de los centros de datos para la inteligencia artificial, las usinas carboníferas de EE.UU. tienen que seguir funcionando”.

A lo largo de casi toda la era de Obama y los dos primeros años de Trump – entre 2010 hasta comienzos de 2019 – las compañías estadounidenses de energía anunciaban que se cerrarían 546 generadoras alimentadas con carbón, lo que representa 102 gigavatios, que representan el tamaño de diez veces la ciudad de Nueva York durante el verano (según mis cálculos).

Ya en 2012 Grist señalaba que la reducción del uso de carbón no tenía tanto que ver con las restricciones ambientales. Más bien “se debe principalmente a las cambiantes condiciones del mercado y no a revisiones de reglas ambientales, con una tendencia más laxa respecto de los requerimientos y tiempos”.

Qué sucedió desde entonces

Las condiciones del mercado son las que mandan. A cuidar nuestros pulmones, entonces.

Hay un informe en el sitio web del Instituto Nacional de Salud (sigue allí) que señala que “entre 1999 y 2020 se habrían evitado 460.000 muertes sin las emisiones de las plantas de energía producida por la combustión de carbón”.

Recordemos que Obama eventualmente impuso límites a la emisión de producción de energía por carbón, y el primer gobierno de Trump buscó terminar con tal reglamentación; algo se hizo efectivo en 2019. En su segundo gobierno Trump parece no solo haber aumentado la capacidad de producción de energía por carbón al recortar las salvaguardas que había. El político dice que casi 70 usinas podrán seguir operando sin respetar los límites de emisiones de hollín y mercurio establecidos para 2027 desde la EPA, y que la EPA misma está relajando las leyes.

Gizmodo señaló este año que Trump elogió al carbón, y que desmanteló las protecciones para los mineros en tanto que los sindicatos demandan al gobierno por eliminar las regulaciones que se buscaban para el polvo de sílice, que el Departamento de Trabajo calculó que podrían salvar 1.000 vidas.

Trump, entonces, se llevará el crédito como salvador de la industria del carbón. No fue Trump quien inventó la demanda de IA, pero tenemos que admitir que por cierto las condiciones del mercado son favorables para los accionistas que obtienen ganancias del carbón que no beneficia a los trabajadores ni al público en general en términos de su salud.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.

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