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Un error deja a Rusia en tierra. La plataforma que durante décadas envió a sus cosmonautas al espacio colapsa tras el lanzamiento de la Soyuz MS-28 y abre un vacío histórico

A veces, las grandes crisis empiezan con un detalle que pasa desapercibido. En este caso, ocurrió el 27 de noviembre, cuando la Soyuz MS-28 despegó rumbo a la Estación Espacial Internacional. Alcanzó su destino, sí, pero lo que quedó atrás en Baikonur fue un escenario inesperado: una plataforma gravemente dañada, informes contradictorios y una pregunta que nadie quería volver a hacerse: ¿y ahora cómo despega Rusia?

La misión llegó a órbita, pero la plataforma quedó destruida

Un error deja a Rusia en tierra. La plataforma que durante décadas envió a sus cosmonautas al espacio colapsa tras el lanzamiento de la Soyuz MS-28 y abre un vacío histórico
© Roscosmos.

La Soyuz MS-28 debía ser un lanzamiento rutinario: dos cosmonautas rusos, Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev, acompañados por el astronauta de la NASA Chris Williams, partieron sin problemas desde Baikonur. Alcanzaron la EEI sin incidentes.

El problema estaba abajo. Al revisar el Sitio 31/6 —la única plataforma aún operativa para misiones humanas— Roscosmos encontró daños “numerosos” y “significativos”, aunque no especificó cuáles.

Medios especializados, como Ars Technica, citaron a un testigo que describió un evento mucho más grave: la plataforma de servicio de 22 toneladas habría quedado arrancada por la fuerza del despegue y cayó directamente en la fosa de llamas, justo bajo el cohete.

Si esa versión es correcta, la consecuencia es clara: el único punto desde el que Rusia podía enviar astronautas ha dejado de existir, al menos temporalmente.

La primera vez desde 1961 que Moscú no puede lanzar humanos al espacio

Un error deja a Rusia en tierra. La plataforma que durante décadas envió a sus cosmonautas al espacio colapsa tras el lanzamiento de la Soyuz MS-28 y abre un vacío histórico
© Roscosmos.

La situación es inédita en la Rusia moderna. La última vez que el país se quedó sin capacidad tripulada fue en 1961, antes del histórico vuelo de Yuri Gagarin.

Hoy, más de seis décadas después, el panorama vuelve a ser desolador. El periodista espacial ruso Vitaliy Egorov lo expresó sin rodeos en Telegram: “Rusia ha perdido su capacidad de lanzar humanos al espacio. Solo queda reparar esta plataforma o modernizar otra.”

Pero ahí surge el problema: no existe “otra”.

Las bases de Vostochny y Plesetsk, aunque activas, no están certificadas para vuelos tripulados. Baikonur era la última pieza en pie de una infraestructura envejecida, fragmentada y reducida tras el fin del programa soviético.

Un silencio incómodo y demasiadas preguntas sin respuesta

Un error deja a Rusia en tierra. La plataforma que durante décadas envió a sus cosmonautas al espacio colapsa tras el lanzamiento de la Soyuz MS-28 y abre un vacío histórico
© Roscosmos.

Roscosmos aseguró que los daños serán “reparados en breve”. Pero no ha ofrecido imágenes, detalles técnicos ni fechas. Y eso en la industria espacial equivale a oír una sirena.

Modernizar otra plataforma sería un proceso de años, no meses. Reparar el Sitio 31/6 podría ser más rápido, pero nadie fuera de la agencia sabe la verdadera magnitud del destrozo.

El golpe es especialmente sensible porque el famoso Sitio 1/5 —el “Inicio de Gagarin”— fue retirado y desmantelado hace unos años. Hoy, solo quedan ruinas donde comenzó la carrera espacial humana.

Un programa espacial con ambiciones… y un presente muy frágil

Lo irónico es que Rusia no está, ni mucho menos, retirándose del espacio. Al contrario: anunció planes para una Estación de Servicio Orbital propia, nuevos satélites y misiones tripuladas para 2026. Pero dichos planes dependen de una cosa muy básica: tener una plataforma desde la cual despegar.

Mientras la participación rusa en la Estación Espacial Internacional disminuye y la cooperación con Occidente se debilita, la autosuficiencia era más importante que nunca.

Ahora, esa autosuficiencia está comprometida.

O, dicho de otro modo: durante décadas, el mundo dependió de las Soyuz para enviar astronautas a la órbita. Hoy, es Rusia la que depende del tiempo, del presupuesto… y de que Baikonur pueda renacer de entre sus propios restos.

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