
Este miércoles próximo Australia instaura una prohibición en redes sociales que podría cambiarlo todo y trazar un mapa de ruta para otros países.
A partir del 10 de diciembre todos los australianos menores de 16 años tendrán prohibido usar redes sociales. La lista de plataformas prohibidas hoy incluye a TikTok, Facebook, Instagram, Threads, X, Snapchat, YouTube, Reddit, Kick y Twitch, pero se añadirán más.
Aplicaciones sociales no afectadas
Quedaron excluidas Discord, Roblox, Pinterest, WhatsApp y muchas más, pero serán monitoreadas como lo están ahora. Los chatbots de IA, globalmente bajo escrutinio por carecer de salvaguardas que supuestamente hicieron que algunos adolescentes perdieran la vida, hasta ahora no quedan bajo la prohibición, pero hay informes previos que afirman que por lo menos Sora de OpenAI estaba bajo el radar de los que tomaron la decisión de instaurar esta prohibición.
Los niños y adolescentes están pasando sus años más formativos de sus vidas pegados a las pantallas. En un estudio reciente, una organización británica de caridad encontró que el 76% de los adolescentes pasaban la mayor parte de su tiempo libre mirando pantallas y que el 34% de esos chicos informaba sentirse solos o muy solos.
Mientras tanto, se han documentado sobradamente los efectos negativos de las redes sociales (y sus características de diseño adictivo) sobre la salud mental, e incluso física de los adolescentes. En numerosos estudios el creciente uso de las redes sociales entre los menores se ha vinculado a la depresión, la ansiedad, el déficit de atención, problemas con la imagen corporal y la mala calidad del sueño. Las autoridades australianas también han expresado su preocupación porque las redes sociales son una vía para la presión de pares y el ciberbullying.
El psicólogo social Jonathan Haidt afirma que la abundancia de los smartphones y las redes sociales durante la pubertad, momento más sensible y maleable para el cerebro humano, cambió fundamentalmente el cableado de quienes nacieron después de 1995. El libro de Haidt “La generación ansiosa” que detalla este recableado parece haber sido un punto de partida para la prohibición que impone ahora Australia.
Cómo funcionará la prohibición australiana en redes sociales
La prohibición será instaurada por las compañías tecnológicas como las metodologías de identificación etaria por medio del análisis de la voz o el rostro, o a través de los datos de la cuenta como desde cuándo ha estado activa, con qué frecuencia interactúa con usuarios menores o si la actividad (o la inactividad) va coincidiendo con las horas escolares.
Si se considera que una cuenta corresponde a un menor, será desactivada. Si se descubre que una compañía tecnológica deja que las cuentas de menores sigan bajo el radar, el gobierno australiano le impondrá multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos, unos US$33 millones.
¿Será efectiva la prohibición australiana en redes sociales?
Si te preguntas si estas medidas servirán para mantener alejados a los chicos de las redes sociales, no eres el único. Hace poco la BBC habló con adolescentes que ya lograron eludir la tecnología de verificación de la edad. Muchos adolescentes que quedan bajo la prohibición logran recurrir a VPNs para evadirla, como lo hacen los ciudadanos de otros países con prohibiciones para redes sociales.
Muchos adolescentes del país se rebelan contra la ley. Dos adolescentes australianos de 15 años presentaron una demanda constitucional argumentando que la prohibición vulnera en los adolescentes “la libertad de comunicarse sobre asuntos políticos y del gobierno”.
Los potenciales defectos formarán parte de una curva de aprendizaje global. La prohibición es la primera de su tipo y ya hay ecos de que se trata de un experimento que sirve de ensayo para iniciativas similares en todo el mundo, con algunos países que ya comenzaron a considerarlo.
Dinamarca, Malasia, Noruega y el Parlamento Europeo lo han anunciado, o convocaron en los últimos tiempos a trabajar en prohibiciones similares a las de la ley de Australia.
Las grandes tecnológicas son un potencial obstáculo para que se globalice la prohibición, porque no les agrada. Trump todavía no se ha pronunciado sobre el tema específicamente, pero suele ponerse del lado de Silicon Valley cuando hay algo que considera – o la industria considera – que discrimina a las compañías tecnológicas estadounidenses.
La ministra de comunicaciones de Australia Anika Wells le dijo a la BBC esta semana: “No me intimidan las grandes tecnológicas porque comprendo el imperativo moral de lo que estamos haciendo. Nos agrada ser los primeros, nos enorgullece serlo, y estamos dispuestos a ayudar a cualquier otra jurisdicción que busque hacer lo mismo que nosotros”.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.