
Durante décadas, la fusión fue “la energía del futuro”, siempre a treinta años vista. Hoy, con la electrificación acelerada, la presión de la industria digital y la necesidad de soberanía energética, Europa ha empezado a poner coordenadas a esa promesa. Y el resultado sorprende: España está entre los países técnicamente mejor preparados.
El primer mapa europeo de la fusión ya existe
Gauss Fusion, la empresa creada para impulsar la primera generación de centrales de fusión en Europa, ha completado junto a la Universidad Técnica de Múnich el primer estudio integral de emplazamientos potenciales para esta tecnología.
El resultado es un mapa inédito que identifica:
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150 clústeres industriales
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Hasta 900 ubicaciones potenciales
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Repartidas en 9 países europeos
Cada punto ha sido evaluado según criterios estrictamente técnicos: geología, sismicidad, disponibilidad de agua para refrigeración, acceso a la red eléctrica, infraestructuras existentes y condiciones meteorológicas, siguiendo los estándares del Organismo Internacional de la Energía Atómica.
No es una lista política ni una candidatura formal. Es, simplemente, un diagnóstico: dónde podría construirse una central de fusión si hoy fuera necesario hacerlo.
España, entre los países mejor posicionados
España aparece como el tercer país con más clústeres identificados, con 17 zonas potenciales, solo por detrás de Alemania (53) e Italia (22), y por delante de Francia, Países Bajos, Austria o Suiza.
Según Milena Roveda, CEO de Gauss Fusion, el motivo es claro:
“España aparece en esta posición exclusivamente por criterios técnicos. No hay ponderaciones estratégicas ni cuotas por país”.
El mapa refleja que el territorio español reúne una combinación poco común de condiciones industriales, energéticas y regulatorias que encajan con las necesidades de una central de fusión de primera generación.
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, considera que el sector nuclear en España 🇪🇸 «es muy bueno», respeta «la decisión democrática» de seguir el calendario de cierre de las centrales, pero advierte de que se trata de… pic.twitter.com/NssARSC25E
— Operador Nuclear (@OperadorNuclear) May 28, 2025
Un ecosistema que no parte de cero
España no llega a este punto por casualidad. Su posición se apoya en varios pilares clave:
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Participación histórica en el proyecto ITER
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Sede de Fusion for Energy en Barcelona
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Papel del CIEMAT y de universidades con grupos punteros en física del plasma
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Construcción de IFMIF-DONES en Granada, infraestructura crítica para probar materiales de fusión
A esto se suma un regulador nuclear con experiencia y prestigio, algo fundamental para una tecnología que, aunque más segura que la fisión, requiere marcos normativos sólidos.
Roveda lo resume con claridad: España no debería limitarse a ser anfitriona, sino formar parte central de la cadena de valor industrial de la fusión.
Dónde podrían estar esos clústeres
El estudio no señala puntos exactos, sino áreas regionales amplias capaces de albergar varias ubicaciones viables. En España, los clústeres se distribuyen por buena parte del territorio:
Se concentran en zonas con alta demanda eléctrica, buena conexión a la red y, en algunos casos, cerca de antiguas infraestructuras energéticas reutilizables.
El Sol Artificial de China ya es una realidad, y podría solucionar la crisis energética pic.twitter.com/sVg8cgEYoC
— Esquire España (@EsquireEs) January 12, 2022
Cómo sería una central de fusión comercial
Gauss Fusion trabaja con el concepto de una central tipo GIGA, capaz de producir 1 gigavatio eléctrico. Para ello, debe evacuar de forma segura cerca de 2 GW de calor, lo que exige acceso a ríos, embalses o al mar, además de una red eléctrica robusta.
A diferencia de la fisión nuclear:
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No hay reacción en cadena
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El proceso es autolimitante
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No se emite CO₂
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No se generan residuos radiactivos de larga vida
Por sus características de seguridad, estas centrales podrían integrarse cerca de zonas urbanas e industriales, incluso reutilizando el calor residual para calefacción urbana o procesos industriales.
La decisión final aún no está tomada
El calendario es claro:
Pero los criterios no serán solo técnicos. La voluntad política, el marco regulatorio y la aceptación social serán determinantes. La fusión no necesita solo ingeniería: necesita consenso y transparencia.
Un paso histórico, aunque no definitivo
España no ha ganado nada todavía. Pero ha entrado en un grupo muy reducido de países con opciones reales para albergar el primer reactor de fusión comercial europeo.
En un continente que busca soberanía energética, industria avanzada y una salida estructural al fin del gas barato, no es un detalle menor. La fusión sigue siendo un desafío tecnológico, pero por primera vez en Europa ya no es solo una idea.
Tiene mapa. Y España está en él.
Fuente: Xataka.