El placer de escuchar

La teletransportación cuántica es un hecho, está aquí: Ya funciona en Internet. Así lograron enviar información cuántica sin apagar el tráfico de datos clásico

Conviene empezar por despejar malentendidos. Nadie teletransportó objetos ni personas. Lo que se consiguió fue teletransportar información cuántica, es decir, el estado cuántico de un fotón, sin que ese estado viajara físicamente por la fibra como un paquete de datos común.

El experimento fue liderado por el ingeniero Prem Kumar, de la Northwestern University. Su equipo logró transmitir ese estado cuántico a lo largo de 30,2 kilómetros de fibra óptica, mientras en el mismo cable circulaba tráfico de Internet convencional a 400 gigabits por segundo. Hasta hace poco, este escenario se consideraba directamente inviable.

La clave del proceso está en el entrelazamiento cuántico y en una medición conjunta en un nodo intermedio. Allí se destruye el estado original y se reconstruye en el extremo de destino. No hay copia, no hay viaje clásico: solo información cuántica reconstituida.

Por qué hacerlo en Internet “de verdad” lo cambia todo

La teletransportación cuántica ya funciona en Internet. Así lograron enviar información cuántica sin apagar el tráfico de datos clásico
© Inqnet/A. Müller (Caltech).

La mayoría de las demostraciones previas de teletransportación cuántica se realizaron en condiciones controladas: fibras dedicadas, enlaces experimentales o entornos casi ideales. Este trabajo rompe con eso.

Aquí, la teletransportación ocurre en la misma infraestructura que hoy usamos para ver videos, enviar correos y sostener servicios en la nube. No se apagó el tráfico clásico ni se aisló el canal cuántico en un cable exclusivo. Ambos convivieron.

Ese “dónde” y ese “cómo” son el verdadero avance. Si las redes cuánticas pueden apoyarse en la fibra óptica existente, el despliegue deja de depender de obras costosas y lentas. El internet cuántico deja de ser un proyecto lejano y empieza a parecer una evolución de lo que ya tenemos.

El gran enemigo era el ruido (y así lo vencieron)

¿Por qué se creía imposible? Porque las señales clásicas generan ruido, especialmente a través de procesos como el ruido Raman, que puede ahogar completamente a los delicados fotones cuánticos.

La solución del equipo fue elegante y muy técnica. Separaron claramente los “territorios” dentro del espectro óptico. Los fotones cuánticos se enviaron en la banda O, alrededor de 1290 y 1310 nanómetros, mientras que el tráfico clásico quedó en la banda C, cerca de 1547 nanómetros.

A eso se sumaron filtrados espectrales y temporales extremadamente precisos. El resultado: la fidelidad del teletransporte se mantuvo incluso con potencias elevadas de señal clásica circulando por el mismo cable.

Para qué sirve esto (más allá del titular)

La teletransportación cuántica ya funciona en Internet. Así lograron enviar información cuántica sin apagar el tráfico de datos clásico
© Optica.

Si esta coexistencia se vuelve robusta a gran escala, las implicaciones son profundas. Por un lado, comunicaciones cuánticas más seguras, base de futuros sistemas de cifrado imposibles de interceptar sin dejar rastro.

Por otro, la posibilidad de interconectar nodos de computación cuántica separados por kilómetros, habilitando formas de computación distribuida hoy impensables. También se abren puertas en sincronización de relojes ultraprecisos y en técnicas avanzadas de sensado.

Todo sin rehacer el mapa global de fibra óptica.

Lo que falta para hablar de un internet cuántico real

Los propios investigadores son cautos. El siguiente paso es extender las distancias, probar configuraciones más complejas —como el intercambio de entrelazamiento entre múltiples nodos— y salir definitivamente del entorno de laboratorio.

Eso implica cables enterrados, variaciones de temperatura, vibraciones y condiciones mucho más parecidas al mundo real. Pero la barrera conceptual ya cayó: la teletransportación cuántica puede convivir con Internet tal como lo conocemos.

El estudio fue publicado en Optica, y deja una idea clara flotando en el aire: el futuro del internet cuántico no llegará reemplazando todo lo anterior, sino superponiéndose silenciosamente sobre la red que ya usamos cada día.

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