Si pensamos en las personas de la edad de piedra, casi siempre imaginamos pequeñas comunidades que vivían en cuevas, que usaban herramientas primitivas para trozar sus presas de caza, y que imitaban su entorno pintando sobre la roca. Pero durante el neolítico – última etapa de la edad de piedra (entre el 9000 y el 3300 a.C.) – también hubo guerras, y los enemigos eran exterminados.
En un trabajo que se publicó ahora en Science Advances, los investigadores presentan evidencia aterradora que sugiere que la gente del neolítico en el noreste de Francia mutilaba a los invasores extranjeros. Su hallazgo quizá represente una de las indicaciones más antiguas que se conozcan de celebraciones terribles de la victoria en una guerra.
El equipo internacional de investigadores analizó restos esqueléticos y miembros mutilados de sepulturas colectivas de entre 4300 y 4150 a.C., en dos sitios cercanos a Estrasburgo, Achenheim, y Bergheim. “Se analizaron en total 82 humanos”, indica el estudio.
Algunos restos tenían heridas terribles
Sus análisis revelaron “diferencias entre las víctimas y las no víctimas, y sugieren que las primeras eran miembros de grupos invasores que murieron de manera brutal, y que tal vez se dejaron expuestos y se echaron en pozos junto con los trofeos – sus miembros superiores cortados – y que quizá fueran derrotados por grupos locales. Se trata de lo que podría ser una de las más antiguas instancias documentadas de celebraciones de victoria marcial en la Europa prehistórica”, explicaron.
Estudios anteriores en el valle superior del Rin ya habían mostrado que ese período de la historia estaba marcado por invasiones militares y disturbios entre culturas, pero los científicos no sabían si los restos humanos de Achenheim y Bergheim pertenecían a habitantes locales, o a extranjeros y/o prisioneros de guerra.

Además de los brazos cortados los investigadores también identificaron lesiones como fracturas de cráneo que no habían sanado. El equipo, que incluye a Teresa Fernandez-Crespo de la Universidad de Valladolid, sugiere que estas víctimas tuvieron un final violento durante la guerra. Las personas que no tenían este tipo de lesiones sin sanar, por otra parte, probablemente eran enterradas de manera tradicional.
Las víctimas probablemente fueran invasores
Para investigar las diferencias entre los que murieron violenta y brutalmente, y los que no, Fernandez-Crespo y sus colegas llevaron a cabo análisis isotópicos. Al identificar las variantes de isótopos – de un mismo elemento – en los restos, descubrieron que los que no eran víctimas eran habitantes locales, pero las víctimas de la violencia de guerra provenían de otras regiones. Según los investigadores, eso indica que probablemente las víctimas fueran invasores a quienes los habitantes locales mataron.
“Ante su muerte, probablemente se puedan atribuir las identidades de estas víctimas a enemigos socialmente remotos, que se convirtieron en trofeos o cautivos durante batallas o saqueos y que sus captores no los consideraran ‘humanos’, por lo que acabaron de forma tan cruel”, explicaron los investigadores.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.