El streaming sigue siendo el rey del consumo musical en Reino Unido. Según los últimos datos de la Entertainment Retailers Association (ERA), el público británico gastó más de 2.000 millones de libras en suscripciones a plataformas de música en 2025, una cifra récord que consolida el dominio del modelo digital
En concreto, los ingresos por streaming alcanzaron los 2.045 millones de libras, superando por primera vez la barrera de los dos mil millones. Eso sí, el crecimiento empieza a mostrar signos de desaceleración: el aumento fue del 3,2%, frente al 7,8% registrado en 2024.
Mientras tanto, los formatos físicos —lejos de desaparecer— vuelven a ganar terreno. Las ventas de música en soporte físico crecieron un 11,5%, alcanzando los 368,1 millones de libras, impulsadas principalmente por un nuevo repunte del vinilo, que subió un 18,5% respecto al año anterior.
Más llamativo aún es el crecimiento de otros formatos físicos, como los casetes, cuyas ventas aumentaron un 95%, reforzando la tendencia nostálgica que ya se deja sentir en sellos independientes, tiendas especializadas y escenas underground. En contraste, las descargas digitales —incluidas plataformas como Bandcamp— cayeron un 3,5%, hasta situarse en 39,9 millones de libras.
Según la ERA, el mercado musical británico ha crecido un 120% desde 2016, una cifra que multiplica por diez el crecimiento medio de la economía del país durante el mismo periodo. Un dato que confirma el peso estructural de la música dentro del ecosistema creativo del Reino Unido.
Desde la asociación destacan que las plataformas y retailers siguen apostando por nuevos artistas locales, algo que, aseguran, está dando resultados con la aparición de una nueva generación de músicos británicos. En un contexto económico complicado, el gasto en música continúa resistiendo —y creciendo—, consolidando al streaming y al formato físico como pilares complementarios de la industria actual.