El placer de escuchar

El alcalde de La Sénia elogia la ubicación de una rave ilegal de 1.000 personas en Cataluña

El alcalde de la localidad catalana de La Sénia ha sorprendido al pronunciarse de forma relativamente positiva sobre una rave ilegal que reunió a cerca de un millar de personas y se prolongó durante tres días a lo largo del cambio de año.

Mientras la policía se preparaba para intervenir, desde el propio ayuntamiento llegaban declaraciones poco habituales. El alcalde de La Sénia, un pequeño municipio catalán situado entre Barcelona y Valencia, valoró públicamente la elección del emplazamiento de una rave ilegal de Año Nuevo que congregó a cerca de 1.000 personas y se extendió durante tres días consecutivos.

La fiesta arrancó la noche del 31 de diciembre en una nave industrial abandonada, lejos del núcleo urbano. Un detalle clave para el edil, que destacó que el evento se desarrollaba “fuera del pueblo, pero sin llegar a afectarlo directamente”. Una afirmación que contrasta con la respuesta policial que acabaría llegando días después.

Durante las primeras jornadas, el evento se mantuvo activo sin grandes incidentes. Algunos propietarios de naves cercanas, tras acercarse al lugar, afirmaron sentirse tranquilos al comprobar el comportamiento cívico de los asistentes, según informaron medios locales.

La intervención policial se produjo finalmente el 3 de enero, cuando más de 250 agentes, apoyados por helicópteros y drones, clausuraron la rave tras varias jornadas de música ininterrumpida. Las autoridades identificaron a más de 600 personas y 200 vehículos, además de realizar controles de drogas y levantar diversas actas por posesión.

Según fuentes policiales, los organizadores habían preparado el evento con antelación, ocultando parte del sistema de sonido y la infraestructura técnica en un camión modificado, incluyendo cableado, refrigeración para bebidas y una caja registradora improvisada.

Aunque la fiesta fue desmantelada a media tarde del sábado, todo apuntaba a que la intención era mantenerla viva durante todo el fin de semana, siguiendo la lógica de muchas raves europeas de larga duración: ubicación remota, autosuficiencia y una comunidad que se autorregula… hasta que llega el cierre.

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