Myles Sergé vuelve a demostrar por qué su nombre lleva años circulando con respeto entre los márgenes más exigentes del techno contemporáneo. FANPRO no es un ejercicio de nostalgia ni un guiño complaciente al pasado: es una declaración de método. Crudo, funcional y con una tensión perfectamente dosificada, el corte avanza con la seguridad de quien conoce el club desde dentro y sabe exactamente cuándo apretar y cuándo dejar respirar a la pista.
El track se articula alrededor de un sinte afilado, casi quirúrgico, que actúa como eje narrativo mientras el bajo pulsa con un gruñido constante y los claps clásicos aportan ese punto humano, casi físico, que separa la herramienta de DJ del simple ejercicio de estudio. Hay abstracción, sí, pero también una clara vocación de dancefloor: FANPRO funciona tanto en un contexto warehouse como en un club de lectura fina, donde cada matiz cuenta.
Este lanzamiento llega acompañado de un paquete de versiones y relecturas que amplían el universo del tema sin diluir su identidad. Desde el enfoque dub y cavernoso de Toxido Mask, pasando por la profundidad rítmica y melancólica de Ackermann, hasta la reinterpretación más enigmática y mental de Myk Derill, el release se convierte en una radiografía de cómo distintos lenguajes pueden dialogar sobre una misma estructura sin perder coherencia. Las versiones alternativas y revisiones más ambientales refuerzan esa sensación de material pensado para durar, no para quemarse en una temporada.
Publicar FANPRO en su propio sello, (MS), no es casualidad. Myles Sergé mantiene así el control total sobre una obra que encaja a la perfección con su trayectoria: techno honesto, sin artificios, construido desde la experiencia y el respeto por la pista. Un release que no grita, pero que se impone con autoridad cuando suena donde tiene que sonar.
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