El placer de escuchar

Alguna razón debe haber para que alguien que genera libros basura de IA se haya dado a conocer

“Si yo puedo generar un libro en un solo día, y a ti te lleva seis meses escribir un libro, ¿quién ganará la carrera?”.

Esa cita tan extraña es de un artículo extraordinario del New York Times sobre “Coral Hart”, el seudónimo de una escritora a la que el Times mantiene en el anonimato y que reside en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. El artículo dice que usa IA para producir en masa “más de 200 novelas románticas” que luego vende en Amazon sin revelar que son productos de modelos de IA como Claude y Grok, y que hasta ahora ha tenido unas 50.000 ventas, con lo que gana cientos de miles de dólares.

La persona que se hace llamar Hart permitió que se publique una fotografía real de ella, sonriente, en el Times. Lo hizo, aparentemente, para que la gente pueda ver que alguien que utiliza la IA fabrica novelas que vende bajo el nombre de “Hart”.

Hart pidió mantenerse en el anonimato, por razones relacionadas con su trabajo profesional. Parece que trabaja como  coach y que se dedica a la publicidad, donde sí utiliza su nombre real pero teme que “revelar que utiliza la IA perjudicaría su trabajo allí”.

Pero si publicó su rostro, ¿hasta dónde se mantiene en el anonimato?

La periodista del Times Alexandra Alter dice que durante una conversación por Zoom con Hart un programa de IA – no dijo cuál – brindó instrucciones para escribir una novela completa en tan solo 45 minutos. El artículo también afirma que con el negocio de Hart, Plot Prose comercializa un software propio que puede “generar un libro basado en lineamientos en menos de una hora, con un costo de entre US$80 y US$250 al mes”. Suena a buen negocio, y Hart le dio a Times una demo.

El sitio web PlotProse anuncia algo que se conoce como “Paquete PlotProse para evitar borradores” y afirma que produce novelas que están completas al 90% “ya empacadas para publicar”.

La sección sobre el “lanzamiento de febrero”, de PlotProse, cuesta US$300 y se describe como programa mentor “diseñado para llevarte de una única idea a publicar tres libros de tu autoría”. Los participantes que generen con IA sus tres libros podrán lograr “un impulso al instante en el mercado”, con “una producción completa y repetible, y un mapa de ruta que te permitirá escalar tu negocio en los siguientes meses”.

El paquete, según el sitio web, “elimina la página en blanco y reemplaza meses de escribir borradores por un manuscrito validado por datos, junto a un mapa de ruta claro que permite publicar el libro rápidamente”.

El artículo de Alter indica que Hart no revela que utiliza la IA, ni siquiera a sus lectores, porque Hart dice que “la tecnología todavía está muy estigmatizada”.

La decisión de Hart de mostrar su rostro pero no su nombre también se extiende a YouTube. El año pasado apareció en el video podcast “Brave New Bookshelf” para hablar de lo que en ese momento era un experimento para escribir bajo 20 seudónimos diferentes (“Coral Hart” parece ser un seudónimo que ya no utiliza tanto).

En el video, ocasionalmente se refiere a sí misma y a sus seudónimos como “nosotros”.

“Cuando digo ‘nosotros’ estoy hablando de mí y de mis seudónimos, ¿sabes? Mis seudónimos son yo misma. Eso formó parte del experimento. Quería ver si podía publicar en volumen, en lugar de desperdiciar mi dinero y hasta ahora la respuesta es sí. Sigo sacando libros de calidad. Solo aprendí a hacerlo rápido y hago malabares”.

En mi opinión, ganar cientos de miles de dólares al año es una meta ambiciosa. Pero por otra parte, no suena a demasiado porque incluso si no tienes escrúpulos en venderle a la gente libros generados por IA sin revelarlo, generando millones de palabras sin especificaciones y luego vender esos libros en Amazon, sí tiene que implicar bastante trabajo. Pero al mismo tiempo, con menos esfuerzo y una ganancia mucho mayor también puedes engañar a la gente para que invierta en criptomonedas.

Creo que este es uno de los casos más extraños de engañar por el engaño mismo. Más allá de quién sea Coral Hart, no parecería que la codicia sea lo que le impulsa. Más bien, parece que lo que busca es tener ingresos decentes a cambio de escupir libros con solo hacer girar la manivela de la moledora de carne, día tras día.

 

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.

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