El placer de escuchar

Sam Altman pregunta y responde: ¿Qué otra cosa consumió muchísima energía? Bueno… la civilización humana

La semana pasada en la Cumbre del Impacto de la IA que se llevó a cabo en Nueva Delhi, India, los líderes de la industria se reunieron para hablar de la inteligencia artificial y cómo meterla a la fuerza en cada parte de tu vida, incluso allí donde no lo imaginabas. Se notó la ausencia de Bill Gates, que canceló horas antes de asistir, por el escrutinio en torno a su nombre en relación con los archivos Epstein (él sigue negando que no hizo nada malo). La convención, dicen, fue un tanto caótica porque hubo manifestaciones, pero las grandes mentes del mundo tecnológico se mostraron dinámicas, optimistas y declararon que la tecnología marcha “a todo vapor” en su rumbo hacia el borde del acantilado, con su carga de humanos y la vida del planeta.

En la convención estuvo Sam Altman de OpenAI, a quien mencionaron numerosos titulares mientras duró el evento, por sus dichos y ocurrencias. Comenzó el jueves con una composición de fotos con el Primer Ministro de India Narendra Modi y otros ejecutivos de la IA, todos tomados de las manos y levantándolas como celebrando la solidaridad que hay en la industria. Altman y su ex colega y actual CEO de Anthropic, Darío Amodei, se negaron a cerrar el círculo tomándose de las manos. Fue un momento tenso. Altman habló en el evento y comentó sobre la urgente necesidad de regular globalmente a la industria, mencionando que sospecha que ya hay compañías que usan a la IA como chivo expiatorio causante de los despidos de su personal.

Altman también tuvo una entrevista con Anant Goenka del The Indian Express y  expresó opiniones controversiales, negando que se justifique la preocupación por el impacto ambiental de la IA.

Comenzó diciendo que la afirmación de que ChatGPT consume “64 litros de agua por cada pregunta” no es verdad, “es una falsedad, una locura, sin conexión con la realidad”, y luego dijo que estaba bien que hubiera interés en ello ya que su compañía “solía enfriar por evaporación en los centros de datos”.

Dijo también es “válido” que haya preocupación por la energía que consumen los centros de datos, para producir información alucinada y hasta basura, pero sugirió que la responsabilidad recae mayormente en el sector de la energía ya que en su opinión “deben avanzar muy rápidamente hacia la energía nuclear, eólica y solar”.

Luego, Altman sorprendió a todos con una verdadera bomba para los que sienten que la IA consume demasiada energía.

“También se requiere mucha energía para entrenar a un humano. Hacen falta 20 años de vida, toda la comida que se haya consumido en ese tiempo, solo para que sea inteligente. Y además, se requirió la evolución de cientos de millones de personas, todas las que hayan existido y aprendido a no dejarse comer por los depredadores, para estudiar ciencias, para producir lo que sea”, afirmó.

Aunque es cierto que cada persona y la civilización humana en su conjunto han consumido mucha energía (y agua) para llegar aquí donde estamos hoy, comparar esta industria tecnológica naciente y sus modelos a la totalidad de la civilización y los seres humanos en realidad no fue una idea bien recibida. En redes sociales no tardaron en comentar que era “distópico, antisocial y antihumano”.

Tal vez, los comentarios de Altman sobre la energía colisionan con la frustrante falta de transparencia de la industria de la que dependen nuestros futuros colectivos. Hoy no hay regulaciones que requieran que los centros de datos informen cuánta agua y energía consumen. Los empleados y socios de estos centros suelen firmar acuerdos de confidencialidad, con lo que se vuelve difícil que nos enteremos de las cifras.

Pero al menos sabemos que San nos mantendrá informados cuando necesitemos claridad sobre lo que sucede y consume en esos centros de datos.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.

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