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¿Acabaremos en “Dune” en la vida real gracias a un útero robot de IA?

Kaiwa Technology, de China, acaba de demoler el límite entre la robótica y la ciencia reproductiva: llegó a los titulares esta semana por decir que presentaba robots humanoides equipados con avanzados sistemas de vientres artificiales. La noticia terminó siendo falsa, pero lo que es real son las consideraciones éticas a las que dio lugar.

¿Qué podría salir mal si se sigue esta línea experimental?

Bueno, quienes son fans de Dune saben exactamente adónde podría llegar esto en teoría: un futuro lleno de robots que reemplazan a la humanidad y a los que hay que derrotar y declarar ilegales para que la civilización siga existiendo.

Pero antes de saltar hasta allí, empecemos por lo anterior.

Primero miremos más de cerca lo que Kaiwa dijo que había hecho hasta el momento. Afirmó que tenía un prototipo “en las últimas etapas” que combina la inteligencia artificial con la bioingeniería y que imita los procesos hormonales y físicos del embarazo. Se exageró diciendo que los robots tienen órganos biosintéticos, que según la compañía son capaces de simular la gestación en un entorno controlado, incluyendo la alimentación del embrión o feto por medio de nutrientes líquidos.

Kaiwa afirmó que sus robots con útero eventualmente se venderán por unos U$14.000, según informa SlashGear. Si es verdad, sería mucho menos de los U$100.000 a U$200.000 que cuesta el alquiler de vientres en EE.UU.

La falsa noticia se publicó en fecha cercana a la inauguración de la Expo Mundial de Robótica de Beijing.

Kaiwa no dijo si estaba llevando a cabo ensayos con material biológico o con óvulos, esperma o embriones humanos. Tampoco explicó cómo nacería un bebé real.

¿Cuál es la desventaja del útero robótico, si funciona?

Bueno, la primera y más evidente sería que el útero robótico podría dañar o matar a un feto si no funciona correctamente. Los bebés, después de todo, no son hidropónicos y dependen de una compleja mezcla de nutrientes y señales de la muy complicada placenta, que en realidad es el motor del embarazo (además de la persona que lleva dentro de sí al feto).

Crear una placenta de IA sería mucho más que ir tras un Santo Grial en términos de la ciencia, más difícil que construir un útero robótico porque crece, cambia y se agranda a medida que el feto se desarrolla, y es mucho más difícil y delicado el poder replicar todo eso.

Lo que más preocupa es que hubo pocos informes de vetos éticos en cuanto a probar esta nueva tecnología, o respecto a sus avances. Hay un serio debate ético sobre el futuro de la reproducción humana y en qué afectaría un componente robótico a las relaciones y la responsabilidad sobre los embriones o niños concebidos o paridos de esa forma, en particular en países como EE.UU., donde hay estados que reconocen a los embriones como propiedad.

Un útero robótico ¿sería buena idea, o no? ¿Por qué?

¿Los pros? Si un útero sintético fuera realidad y se aceptara éticamente, podría tener el potencial de abrir nuevas puertas a la investigación sobre la infertilidad y la asistencia reproductiva. Ofrecería una alternativa al alquiler de vientres de humanas, que cuesta unos U$100.000 a U$200.000 en EE.UU., con un costo de uns U$14.000 (el precio de un robot), y eso sería ventajoso para quienes no pueden tener hijos.

¿Los contras? El tapiz de leyes que aplican a la tecnología reproductiva tiene un patrón que cambia según el país, la región, los organismos reguladores (como la Unión Europea), los roles culturales, las reglas religiosas y los derechos de paternidad, maternidad, y vientres de alquiler.

¿De quién sería cada una de las partes del proceso de crear un feto humano en un robot? Eso tendría que estudiarse y debatirse a fondo, y muy probablemente no llegaría a cumplir con la mayoría de lo que se define como estándares bioéticos. Luego, la supervisión del proceso y todas las reglamentaciones y la sanción en caso de infracciones, también crearía un nuevo segmento legal y ético.

La idea de que los robots sean artificialmente inteligentes da lugar a otro problema importante. Eventualmente, a los robots super sofisticados podría otorgárseles el reconocimiento de su identidad como personas, lo que significaría que estarían protegidos bajo las mismas leyes que rigen para los seres humanos. Y si esos robots eventualmente pudieran sentir y tener emociones de manera similar a los humanos, entraríamos en otro nuevo campo de complejidad legal y ética.

Un útero artificial además podría ayudar a que los bebés humanos sobrevivieran si son extremadamente prematuros, previniendo complicaciones graves como lesiones cerebrales, daños a los pulmones, o ceguera. De hecho, los avances en neonatología podrían impulsar esta tecnología más allá de cualquier intento por crear úteros robóticos.

Por otra parte, los que critican esta posibilidad se preocupan por la potencial deshumanización o uso impropio del proceso de gestación, señalando que el útero artificial crearía “entidades símil-humana”» sin plenos derechos biológicos o consideraciones morales.

“El embarazo es un proceso extremadamente complejo, en el que cada paso es extremadamente delicado y crítico”, le dijo a Newsweek Yi Fuxian, del departamento de obstetricia de la Universidad de Wisconsin-Madison. Añadió además que la gestación sintética ha causado problemas en las ovejas y que “surgen muchos riesgos para la salud en diferentes edades, y ni hablar de los problemas para la salud mental”.

Eventualmente todo se reducirá al dinero

Los informes más recientes han encontrado que los sectores de la tecnología en China y Corea del Sur, miran de cerca la saga del embarazo robótico.
El 10% de la fuerza laboral de Corea del Sur está formada por robots. En enero de 2024 su ministro de Comercio, Industria y Energía inauguró el Cuatro Plan Básico de Robótica Inteligente que significará inversiones públicas y privadas de U$2,24 mil millones para 2030 con el fin de financiar avances en la automatización de la mayoría de los sectores del comercio.

Los países con tasas de natalidad en declive como Japón y Corea del Sur también podrían ser importantes mercados para los úteros sintéticos.

Corea del Sur ha declarado que su baja tasa de natalidad es una emergencia nacional, e intenta seducir a las personas para que tengan hijos, con un nuevo ministerio que ofrece vivienda, trámites de inmigración y otros aspectos demográficos, que podrían influir en la decisión de tener hijos o no.

El país ya ha invertido más de U$200 mil millones en programas de fertilidad en los últimos 18 años, pero hasta ahora la tasa de natalidad sigue siendo baja. Quizá, todo eso cambiaría si hubiera robots embarazados subsidiados por el gobierno.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.

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