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Astrónomos reexaminan la misteriosa señal Wow! y encuentran una gran sorpresa

Hace casi 50 años, astrónomos que buscaban evidencias de vida extraterrestre inteligente detectaron una potente señal de radio proveniente del espacio profundo. Aún hoy los científicos no tienen certeza sobre su origen ni su naturaleza. La llamada señal Wow! sigue siendo uno de los fenómenos más desconcertantes en la historia de la radioastronomía.

Un reciente estudio ha acercado a los científicos como nunca antes a resolver este enigma. Investigadores del proyecto Arecibo Wow! (AWOW), del Observatorio de Arecibo en Puerto Rico, reanalizaron la señal y revisaron décadas de observaciones no publicadas tras su detección. Los resultados, enviados el 14 de agosto a la revista The Astrophysical Journal para revisión por pares y disponibles en el servidor de preprints arXiv, ajustan significativamente los parámetros de la señal y ofrecen la evaluación más precisa hasta la fecha, según los autores.

Un misterio de décadas

El 15 de agosto de 1977, el Observatorio Big Ear en Ohio captó la señal Wow!. Jerry R. Ehman, astrónomo del programa SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), quedó tan sorprendido por su intensidad que la rodeó en rojo y escribió “Wow!” al lado, dándole así el nombre. En su momento, la señal destacó como una candidata fuerte a transmisión extraterrestre, aunque con el tiempo diversas evidencias apuntaron a explicaciones naturales.

En los últimos años, un equipo dirigido por Abel Méndez —autor principal del nuevo estudio y director del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria de la Universidad de Puerto Rico— ha aportado claves importantes a través del proyecto AWOW. En agosto de 2024, Méndez y sus colegas publicaron hallazgos que sugieren que la señal podría haber surgido por el repentino brillo de una nube fría de hidrógeno, provocada por una fuente transitoria de radiación como un magnetar. Estas estrellas de neutrones poseen campos magnéticos lo bastante intensos como para excitar los átomos en las nubes de hidrógeno y generar estallidos de luminosidad.

Revaluando la señal Wow!

El equipo de Méndez recuperó y analizó con detalle décadas de archivos del programa SETI para reexaminar las propiedades de la señal y poner a prueba esa hipótesis. Contar con herramientas modernas de análisis de datos y observaciones recientes resultó, en palabras de Méndez, un verdadero “cambio de juego”. Esto les permitió calcular con mayor precisión el origen, la intensidad y la frecuencia de la señal.

Los investigadores calcularon que la intensidad —o densidad de flujo— era cuatro veces mayor que las estimaciones anteriores. Sin embargo, lo más sorprendente fue la frecuencia revisada: 1420,726 MHz, mucho más alta de lo que esperaban. Estos resultados sugieren que la señal Wow! provino de una fuente dentro de nuestra galaxia que se movía más rápido de lo que los científicos creían.

¿Misterio resuelto? Todavía no

Los nuevos hallazgos fortalecen la hipótesis de la nube fría de hidrógeno y, en general, la idea de que se trató de un fenómeno astrofísico natural y no de una interferencia terrestre. Sin embargo, el caso aún no está cerrado.

“Estamos confiados —y sorprendidos— de estar cada vez más cerca”, señaló Méndez. Durante los próximos dos años, él y su equipo continuarán publicando nuevos resultados a partir de los archivos de SETI, con la esperanza de avanzar hacia la resolución de este enigma que lleva casi medio siglo.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.

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