El placer de escuchar

Bitcoin ya no se mueve como dinero. La red se enfría y el relato del “depósito de valor” empieza a imponerse

La señal más clara llega desde la propia red. El analista cripto Ali Martínez señaló en una publicación de su cuenta de X que las direcciones activas de Bitcoin han caído un 42,6 % desde 2021, según datos de Glassnode. Menos direcciones activas implica menos transacciones, menos circulación y, en términos simples, menos uso como medio de intercambio.

Para Martínez, el mensaje es evidente: Bitcoin estaría dejando atrás su aspiración de “efectivo digital” para consolidarse como un activo que se guarda, no que se gasta.

Menos bitcoins en circulación, más en espera

Según la información recocogida por Aniket Verma en Benzinga España, el enfriamiento no se limita a la actividad diaria. Otro indicador refuerza la idea de acumulación a largo plazo: el ratio de oferta en exchanges. Según datos de CryptoQuant, la cantidad de BTC disponible en plataformas de intercambio ha caído de forma sostenida desde enero de 2023.

Cuando los bitcoins abandonan los exchanges, suelen ir a billeteras privadas. Y eso suele significar una cosa: HODL. Menos monedas listas para vender o intercambiar, más activos guardados a la espera de un futuro movimiento.

A esto se suma otro dato clave: la edad media de las monedas (Mean Coin Age) aumentó un 16 % desde enero de 2023. En la práctica, los BTC pasan más tiempo inmóviles. El mercado se mueve menos, pero piensa más a largo plazo.

El problema: el precio no acompaña el relato

Bitcoin ya no se mueve como dinero. La red se enfría y el relato del “depósito de valor” empieza a imponerse
© Unsplash / Kanchanara.

Aquí aparece la grieta incómoda. Si Bitcoin está mutando hacia un depósito de valor, 2025 no ha sido su mejor carta de presentación. Tras marcar nuevos máximos, la criptomoneda terminó debilitándose en el último tramo del año y borró buena parte de sus ganancias.

Mientras tanto, los activos que históricamente cumplen ese rol —como el oro y la plata— se comportaron mejor. Incluso dentro del ecosistema cripto, los tokens respaldados por metal físico superaron con claridad al BTC, con subidas que rondaron o superaron el 70 % en el año.

El contraste deja una pregunta flotando en el aire: ¿Bitcoin se está convirtiendo en un depósito de valor… o simplemente en un activo que se mueve cada vez menos?

Un cambio silencioso, pero profundo

Lo que muestran los datos no es un colapso, sino una transformación de uso. Menos pagos, menos transferencias cotidianas y más acumulación. Bitcoin ya no se comporta como una moneda viva en circulación constante, sino como un activo que muchos prefieren guardar y observar.

El problema es que el mercado aún no termina de validar ese nuevo rol. Y mientras tanto, el viejo lema del “oro digital” sigue en disputa: cada vez más fuerte en el discurso, pero todavía frágil en los hechos.

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