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China lanza un cohete desde el mar que rompe un nuevo récord en la carrera espacial privada

A primera hora del sábado, un brillante resplandor iluminó el horizonte del mar frente a la costa oriental de Asia. Desde una plataforma flotante, China logró un nuevo hito espacial al lanzar el cohete Gravity-1, un vehículo de gran potencia diseñado por la empresa privada OrienSpace.

El despegue se realizó desde aguas cercanas a la provincia de Shandong, bajo la supervisión del Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan, y culminó con éxito: tres satélites alcanzaron sus órbitas asignadas, incluyendo uno de campo amplio y dos experimentales.

El detalle más impresionante no fue solo su despegue desde el océano, sino la complejidad técnica de su maniobra inicial, que implicó un cambio de rumbo de 40 grados en pleno ascenso, una maniobra casi imposible para cohetes de combustible sólido en condiciones marinas agitadas.

El cohete que redefine el lanzamiento marítimo

Lanzamiento Gravity 1 2024
© 中国新闻社, CC BY 3.0 , via Wikimedia Commons

El Gravity-1 Y2, sucesor del modelo lanzado en 2024, representa una nueva generación de vehículos espaciales diseñados para la rapidez, adaptabilidad y despliegue masivo de satélites. Puede colocar hasta 10 satélites en órbita en una sola misión y ofrece una capacidad de carga útil de 6,5 toneladas en órbita baja o 4,2 toneladas a 500 kilómetros de altura.

Según explicó su diseñador jefe, Xu Guoguang, el objetivo de la serie Gravity es responder a la demanda creciente de redes satelitales globales, incluidas las de comunicaciones, observación terrestre y tecnología científica. Su estructura modular permite lanzamientos tanto desde tierra como desde el mar, algo que reduce significativamente los tiempos de preparación y los costos logísticos.

En esta misión, el cohete se impulsó gracias a una etapa central de propelente sólido y cuatro cohetes auxiliares del mismo tipo, aumentando la estabilidad bajo condiciones oceánicas y demostrando que los lanzamientos marítimos pueden ser tan confiables como los terrestres.

Una empresa privada detrás de la nueva era espacial china

El proyecto Gravity es desarrollado íntegramente por OrienSpace, una compañía privada que ha crecido rápidamente en el ecosistema espacial chino. Su primer lanzamiento, el Gravity-1 Y1, realizado en enero de 2024, marcó un récord mundial al convertirse en el cohete de combustible sólido más potente jamás fabricado.

Este segundo vuelo no solo reafirma ese logro, sino que también muestra una mejora notable en la calidad y consistencia del vehículo. La serie Gravity forma parte de un ambicioso plan para dotar a China de una flota estandarizada de cohetes de elevación media y pesada, capaz de desplegar satélites en serie, mantener redes activas y ofrecer servicios comerciales a terceros países.

A diferencia de los lanzamientos estatales tradicionales, el modelo de OrienSpace representa una apuesta por la comercialización del espacio, siguiendo una tendencia global que ya lideran empresas como SpaceX o Rocket Lab. Pero con una diferencia: China está aprendiendo a hacerlo desde el mar, algo que amplía su capacidad de lanzamiento sin depender de bases terrestres fijas.

Competencia en el horizonte

Para Estados Unidos y otras potencias espaciales, el avance chino en lanzamientos privados ya no es solo una cuestión tecnológica, sino estratégica. Las plataformas marítimas permiten lanzar desde casi cualquier punto del planeta, optimizando trayectorias y reduciendo limitaciones geográficas.

Este tipo de lanzamientos también facilita la reposición rápida de satélites, algo clave en un contexto donde la guerra de datos y la conectividad global se han vuelto factores geopolíticos. Mientras Occidente debate sobre regulación y cooperación internacional, China sigue marcando hitos técnicos que refuerzan su posición como potencia espacial integral.

El éxito del Gravity-1 Y2 no solo demuestra la madurez de su industria privada, sino también la velocidad con la que el país está cerrando la brecha con las compañías espaciales occidentales. Y lo ha hecho desde un lugar inesperado: el mar.

[Fuente: Diario Jornada]

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