
Un grupo de investigadores de China podría haber encontrado la forma de impedir las comunicaciones de Starlink y crear una gigantesca barrera que cancele las señales que saltan de un satélite a otro.
El estudio se publicó en Systems Engineering and Electronics, publicación china con revisión de expertos. Se detalla la simulación de un intento por anular las señales de una constelación de 10.000 satélites en un área del tamaño de Taiwán, según informa el South China Morning Post.
Es difícil obstaculizar a los satélites Starlink de SpaceX, y de nada serviría tratar de bloquearlos desde la Tierra. Los investigadores dicen que habría que desplegar unos 1.000 objetos de bloqueo en el aire, utilizando drones, globos o aviones. Un equipo de investigadores de la Universidad Zhejiang y el Instituto de Tecnología de Beijing detalló cómo sería la estrategia.
La guerra electrónica
Tras la invasión de Rusia a Ucrania, SpaceX habilitó el servicio de Starlink para ayudar a mantener la conectividad en áreas en las que se había dañado la infraestructura de comunicaciones. Las fuerzas armadas ucranianas utilizaron la conectividad de Starlink para comunicarse con las líneas del frente y para conectar drones a los centros de control.
El uso de Starlink en Ucrania destaca el rol crucial que puede tener en una guerra la red de satélites. En caso de que China invada Taiwán, los investigadores de este nuevo estudio ingeniaron una forma de eludir los patrones de Starlink que cambian constantemente.
A diferencia de las constelaciones geosíncronas tradicionales, ubicadas sobre el ecuador, los planos orbitales de los satélites Starlink no son fijos. Los satélites están en la baja órbita terrestre y se mueven constantemente, por lo que una terminal de usuario va saltando de satélite en satélite en lugar de conectarse con uno solo. Eso significa que incluso si las fuerzas chinas logran bloquear la señal desde la Tierra, la conexión tardará solo unos segundos en saltar a otro satélite.
El nuevo estudio sugiere que para poder monitorear o interferir con la señal de Starlink hace falta desplegar un enjambre de objetos aéreos, creando una gigantesca barrera mediante el uso de drones. Los investigadores simularon intentos de interferencia y bloqueo para probar si un satélite Starlink podría mantener una señal viable a pesar de la interferencia.
La red de obstáculos virtuales se elevó a una altura de 20 kilómetros, con una separación de entre 5 y 9 kilómetros entre un objeto y otro, al tiempo de emitir ruidos en diferentes niveles. Además, se pusieron a prueba dos tipos de antena, una con un rayo ancho que cubría un área más grande y otra con un rayo angosto y más potente que requería precisión adicional.
El trabajo propone una forma ideal de interferir con las señales de Starlink utilizando una antena de rayo angosto con una potencia de interferencia de 26 decibeles-vatios, ubicada con una separación de 7 kilómetros. Para cubrir toda la superficie de Taiwán, de 36.000 kilómetros cuadrados, China necesitaría desplegar al menos 9935 objetos de interferencia, y cada uno de ellos suprimiría la señal en unos 38,5 kilómetros cuadrados.
En el estudio señalan también que necesitarían las mediciones reales del patrón de datos de radiación de las terminales de usuarios de Starlink para que los resultados sean más precisos.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.