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¿Comunicaciones privadas y libertad de expresión? WhatsApp, eliminada de la Internet rusa

El miércoles unos 100 millones de rusos encontraron de repente que no podían acceder a WhatsApp, según informa el Financial Times. Mientras tanto, celebridades, educadores y la preinstalación en dispositivos móviles están haciendo que los rusos usen una app llamada Max, bastante parecida a WhatsApp aunque se basa en WeChat, la “app para todo” ingeniada por China.

Muchos rusos ahora no tienen otra alternativa más que Max, aunque explícitamente requiera que los usuarios permitan que su actividad se comparta con el gobierno, y no parece que nada esté encriptado, dijo The Insider.

Ayer también se bloqueó el acceso de los rusos a Telegram, que compite con WhatsApp.

Si tus expectativas en torno a las libertades civiles en Rusia te dejan con la impresión de que este tipo de prohibiciones es algo esperable, bueno, no te equivocas. Con todo, sigue siendo un paso autoritario bastante duro, en especial si logra que la mayoría de los rusos empiecen a usar Max.

Desde los inicios de la década de 2020 cambiaron muchas cosas en Rusia. Con el apoyo de Putin se reprimió brutalmente un masivo movimiento de protesta en la vecina Bielorrusia, y los cambios efectuados en la estructura política casi no dejan dudas de que Putin seguirá siendo el presidente mientras lo desee, en tanto que el surgimiento y abrupta caída (y posterior muerte) del apoyo al plausible rival político Alexey Navalny parecían mostrar que el pueblo se apartaba de las normas de Rusia en referencia a la libre expresión. Todo eso sucedió antes de la guerra, que sigue su curso.

En medio de una serie de arrestos a manifestantes y diversos esfuerzos por censurar medios justo después de la invasión a Ucrania en 2022, Amnesty International dijo que ese tipo de acciones no tenían precedentes. Pero ahora parece que sí los tienen. Sin embargo, también hay que recordar que el alcance autoritario de Rusia a veces excede lo que logra concretar. El estado quedó como tonto al tratar de bloquear Telegram en 2019, sin lograrlo, porque acabó afectando la funcionalidad de otros servicios de Internet.

Antecedente cercano

En diciembre del año pasado WhatsApp se quejó de que Rusia hacía más lento su servicio en un 70%, según el Financial Times. Y finalmente el regulador de Internet en Rusia eliminó a WhatsApp de su directorio el miércoles, con lo que la Internet rusa ya no permite el acceso.

WhatsApp declaró ante el Financial Times que se trata de “un esfuerzo por obligar a los usuarios a pasarse a la app estatal de vigilancia”, y dijo que Rusia intentaba “aislar a más de 100 millones de personas de la comunicación privada y segura”.

El estado ruso justifica todo esto afirmando que se trata de esfuerzos por asegurar la soberanía tecnológica, manteniendo a los ciudadanos a salvo del fraude y el terrorismo. En realidad, si no hubiera una gran industria de estafadores en WhatsApp, sería sencillo refutar la parte de la seguridad. En Francia, por ejemplo, hay alternativas a WhatsApp que recomiendan los más altos funcionarios del gobierno, y se han revelado documentos que sugieren que Meta, compañía madre de WhatsApp, se ha aliado con el gobierno de EE.UU. con el fin de vigilar a los usuarios.

Todo esto no es para defender la eliminación de WhatsApp en Rusia, sino para señalar que si las apps como WhatsApp se percibieran como más confiables, sería más difícil que un estado obligara a su gente a usar una app no encriptada que facilita la vigilancia por parte del gobierno.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.

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