A comienzos de 2026, una decisión empresarial sacudió al ecosistema tecnológico regional. Lo que parecía un ajuste interno más terminó convirtiéndose en un caso testigo sobre cómo la inteligencia artificial empieza a redefinir el trabajo, la atención al cliente y la relación entre las grandes plataformas y quienes dependen de ellas.
Un recorte que resonó más allá de la empresa
El gigante del comercio electrónico Mercado Libre anunció el despido de 119 empleados en sus operaciones de América Latina, 32 de ellos en Argentina. La noticia no tardó en expandirse más allá del ámbito corporativo y encendió una discusión que atraviesa a toda la región: si se trató de una reestructuración clásica o del primer indicio claro de un reemplazo tecnológico a gran escala.
El ajuste impactó especialmente en el área de Experiencia de Usuario, con foco en los UX writers, perfiles clave encargados de diseñar textos, flujos y mensajes que orientan a millones de personas dentro de la plataforma. Para muchos observadores, la elección de estos roles no fue casual.
El modo del despido y su mensaje implícito
Según relataron exempleados, el proceso fue tan rápido como impersonal. Convocados a reuniones masivas por Zoom, trabajadores de distintos países escucharon un comunicado de Recursos Humanos leído en español y portugués. Finalizada la llamada, perdieron acceso inmediato a sus cuentas y herramientas de trabajo.
Para la empresa, fue el costo inevitable de una “transformación”. Para quienes quedaron afuera, el procedimiento funcionó como una señal inquietante de cómo podrían ser las dinámicas laborales del futuro: digitales, transfronterizas y sin margen para el diálogo.
Dos relatos para explicar una misma decisión
Tras los despidos, se consolidaron dos interpretaciones opuestas. La versión oficial presentó el recorte como parte de una evolución organizacional orientada a ganar agilidad y colaboración, apoyándose en el uso de nuevas tecnologías. En ese marco, la compañía subrayó que durante 2025 creó más de 42.000 empleos en la región, buscando minimizar el impacto simbólico de las desvinculaciones.
Del otro lado, los exempleados construyeron un relato muy distinto. Para ellos, la reestructuración fue una forma elegante de encubrir un reemplazo directo por inteligencia artificial. Una frase se volvió emblema entre los afectados: “entrenamos a nuestros propios verdugos”.
Cuando la IA reemplaza a quienes la entrenaron
La ironía es central en esta historia. Buena parte del trabajo de los UX writers consistía en entrenar sistemas automatizados, analizar conversaciones reales y ajustar respuestas para que los bots resultaran más empáticos. Esos mismos especialistas fueron luego desplazados por las herramientas que ayudaron a perfeccionar.
Una trabajadora confirmó que internamente se estaban testeando de forma intensiva bots y agentes de inteligencia artificial, con el objetivo explícito de recortar perfiles humanos. Este caso se inscribe en una tendencia global: un estudio del MIT publicado en 2025 indicó que la IA ya puede realizar tareas equivalentes a casi el 12% de la fuerza laboral estadounidense.

Subsidios, empleo y una discusión incómoda
El episodio reavivó un debate sensible en Argentina por el vínculo entre despidos y beneficios estatales. Mercado Libre es una de las principales beneficiarias de la Ley de Economía del Conocimiento, un régimen que otorga alivios fiscales para promover innovación y empleo calificado.
Sindicatos como la Asociación Gremial de Computación cuestionaron que empresas que reciben incentivos públicos avancen con recortes de personal. Aunque denuncias previas habían apuntado a compañías como Globant, los despidos de enero colocaron ahora al gigante del e-commerce en el centro de la polémica.
Usuarios y vendedores frente a la automatización
La reducción del equipo de UX no quedó confinada a la interna corporativa. Usuarios y vendedores comenzaron a notar cambios en la atención al cliente, con un aumento de interacciones mediadas por agentes automatizados, especialmente a través de canales como WhatsApp.
Si bien algunas experiencias resultaron satisfactorias, otros testimonios señalan dificultades para resolver problemas simples, que solo se destraban tras insistir hasta llegar a un operador humano. Por ahora no hay reportes masivos de fallas sistémicas, pero sí señales tempranas de fricción.
La tensión entre eficiencia y empatía
El caso expone una disyuntiva clave para el sector tecnológico: maximizar eficiencia y reducir costos mediante automatización, o preservar la calidad de la experiencia humana que construyó la fidelidad de los usuarios. La paradoja es evidente: al prescindir de quienes se ocupaban de hacer más empáticas las interacciones, la plataforma enfrenta ahora respuestas rígidas y menos matizadas.
Un anticipo del futuro laboral
Lo ocurrido trasciende a una sola empresa. Funciona como un espejo de los dilemas que se avecinan en el trabajo digital y el consumo online. La pregunta que queda abierta es inquietante: ¿hasta qué punto la automatización puede avanzar sin erosionar el valor humano que sostiene a las grandes plataformas? La respuesta, por ahora, sigue en disputa.
[Fuente: Diario Norte]