La minería en América Latina atraviesa una transformación sin precedentes. La inteligencia artificial, que antes era vista como un experimento aislado, ahora se integra en áreas críticas para reducir riesgos, automatizar procesos y sostener la competitividad global. Según un estudio de MIT Technology Review en colaboración con NTT DATA, el 31% de las compañías del sector ya apuesta por esta tecnología. Sin embargo, los mayores desafíos no están en el software, sino en las personas.
De la reducción de costos a la eficiencia integral
El informe, basado en entrevistas a 25 líderes de 14 compañías de Chile, Brasil, Perú y México, muestra un cambio de prioridades. La reducción de gastos dejó de ser la meta principal: hoy la atención se concentra en la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad. Jaime Rebolledo, estratega en NTT DATA, sostiene que “el principal obstáculo no es técnico, sino humano: la resistencia al cambio y la escasez de talento”.

Automatización y mínima intervención humana
Las operaciones mineras avanzan hacia la autonomía gracias a sistemas de análisis de datos, automatización y soluciones basadas en IA. Áreas como perforación, acarreo y procesamiento ya alcanzan niveles de automatización del 32%. Estas innovaciones permiten reducir la intervención humana en entornos de alto riesgo, mejorando tanto la seguridad como la productividad.
Brechas entre expectativas y resultados
Aunque la mayoría de las empresas superó la fase de pruebas piloto, el 72% reconoce que sus proyectos cumplen solo parcialmente con los beneficios esperados. Apenas un 28% logró mejoras transversales en toda la cadena operativa. La falta de integración entre proyectos aislados y los recursos limitados para escalar soluciones son factores que frenan el impacto.

El factor humano: la barrera más difícil
El estudio identifica que el 27,5% de los líderes ve la resistencia cultural como la mayor barrera, seguida de la falta de personal cualificado (14,5%). Los expertos recomiendan invertir en capacitación y promover una cultura de experimentación y colaboración entre áreas para alcanzar el pleno potencial de la tecnología.
La sostenibilidad como motor emergente
Aunque no es el objetivo central de la inversión, la sostenibilidad gana peso en la agenda minera. Las soluciones autónomas ya muestran beneficios en reducción de emisiones, eficiencia energética y menor exposición del personal a ambientes peligrosos. Estos avances refuerzan la licencia social para operar y mejoran la relación con comunidades y reguladores.
La inteligencia artificial se consolida como herramienta clave para redefinir la minería en América Latina. No solo transforma procesos técnicos, sino que exige un cambio cultural profundo. El reto de las empresas será integrar la innovación en ecosistemas coherentes y formar equipos capaces de liderar la transición hacia una minería más eficiente, resiliente y sostenible.
Fuente: Infobae.