El placer de escuchar

El experimento que podría cambiar la computación cuántica: entrelazan núcleos atómicos en silicio con estabilidad sin precedentes

Durante años, la computación cuántica ha prometido una revolución, pero el gran obstáculo ha sido siempre la escalabilidad: cómo construir sistemas estables que puedan operar fuera del laboratorio. Ahora, un equipo australiano ha dado un paso decisivo. Han conseguido crear estados de entrelazamiento cuántico entre núcleos atómicos implantados en silicio, logrando una estabilidad sin precedentes. Un experimento que podría redefinir la carrera tecnológica del siglo XXI.

El espín nuclear como recurso cuántico

Un avance cuántico en Australia logra entrelazar núcleos atómicos en silicio y acerca la construcción de computadoras cuánticas escalables
© YouTube / UNSW.

El grupo de la Universidad de Nueva Gales del Sur implantó átomos de fósforo en un chip de silicio y utilizó los espines de sus núcleos para codificar información. Estos espines son considerados los objetos cuánticos más limpios y aislados en estado sólido, capaces de retener información durante más de 30 segundos y ejecutar operaciones con menos del 1% de error, cifras que los sitúan entre los candidatos más sólidos para la computación cuántica.

Más allá de la “habitación insonorizada”

Un avance cuántico en Australia logra entrelazar núcleos atómicos en silicio y acerca la construcción de computadoras cuánticas escalables
© YouTube / UNSW.

Hasta ahora, la comunicación entre núcleos era limitada, como si estuvieran “encerrados en habitaciones insonorizadas”. Con este avance, los investigadores lograron que interactuaran a distancias de hasta 20 nanómetros —milésimas del grosor de un cabello humano—, un salto técnico que demuestra la posibilidad de conectar múltiples núcleos de forma escalable.

Fabricar lo imposible con procesos existentes

La Dra. Holly Stemp, autora principal, subraya que este resultado se alcanzó “a la escala a la que se fabrican los dispositivos electrónicos de silicio estándar”. En otras palabras: no es ciencia ficción experimental, sino un camino viable para que la computación cuántica se integre en la misma infraestructura que produce nuestros microchips y teléfonos actuales.

Un futuro cuántico más cercano

El hallazgo, publicado en Science, no es un ordenador cuántico funcional, pero sí una prueba tangible de que los sistemas basados en silicio pueden convertirse en plataformas escalables. La capacidad de entrelazar núcleos con estabilidad abre la puerta a arquitecturas masivas y prácticas, acercándonos al día en que estas máquinas resuelvan problemas imposibles para la computación clásica.

Actualizáte