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El futuro del empleo según un experto: la IA está expulsando a los jóvenes del mercado laboral y creando trabajos que aún no existen

Cada revolución tecnológica trae consigo un debate eterno: ¿es un salto hacia adelante o el principio de una amenaza? La inteligencia artificial ha acelerado esta pregunta con una crudeza inédita. Su impacto no se limita a las máquinas que aprenden, sino al lugar que dejarán —o arrebatarán— a los humanos en el mercado laboral.

El tema ha llegado hasta los micrófonos de Herrera en COPE, donde el economista Javier Casares, catedrático de la Universidad Complutense, compartió un análisis inquietante. Basándose en un estudio reciente de Stanford, explicó cómo la IA está comenzando a transformar de raíz el empleo juvenil, expulsando a los perfiles junior y abriendo un futuro de oportunidades… que aún no existen.

La paradoja generacional: jóvenes fuera del juego

Desempleo Juvenil Por Automatizacion
© Tim Gouw – Unsplash

El estudio de Stanford, titulado “6 hechos sobre el empleo afectado por la inteligencia artificial”, derriba uno de los mitos más repetidos: que los jóvenes serán quienes mejor se adapten a la IA. En realidad, su posición inicial en el mercado laboral —ocupando tareas repetitivas y de menor responsabilidad— los convierte en los primeros en ser sustituidos.

Empresas como las Big Four, que hasta hace poco recibían a miles de becarios para labores básicas de análisis o redacción, ya reducen esas contrataciones: hoy esas funciones las ejecuta un algoritmo. En cambio, los perfiles más experimentados resisten mejor, porque aportan criterio, supervisión, creatividad y liderazgo, competencias que la IA aún no domina.

Una sociedad entre la oportunidad y lo distópico

La Distopia De La Inteligencia Artificial
© Vitaly Gariev – Unsplash

Casares recuerda que la historia siempre ha oscilado entre tecnófilos y tecnófobos. La IA, dice, es la nueva expresión de esa dualidad: “Por un lado, contribuye al crecimiento económico y a mejorar la sociedad; por otro, puede convertirse en un escenario distópico con desaparición masiva de empleos y erosión de la intimidad”.

Un ejemplo claro es GeoSpy, una herramienta capaz de ubicar a una persona a partir de una simple fotografía, sin GPS de por medio. Útil en rescates, pero peligrosa si cae en manos equivocadas. Para Casares, ese doble filo define tanto la tecnología como sus efectos sobre el trabajo: progreso y amenaza avanzan de la mano.

El dato que lo cambia todo: un 65% de empleos aún por inventar

Empleos Del Futuro
© Alex Kotliarskyi – Unsplash

Entre las cifras compartidas, Casares resaltó un informe de la Organización Internacional del Trabajo que resulta tan inquietante como esperanzador: “El 65% de los niños actuales trabajará en empleos que hoy no existen”.

Esto significa que, mientras miles de empleos desaparecerán por la automatización, surgirán profesiones que nadie puede predecir todavía. El reto, según Casares, no está en aceptar la transformación, sino en garantizar que los jóvenes puedan acceder a ella. De lo contrario, el “muro digital” de la falta de experiencia les cerrará las puertas a un futuro que ya se está construyendo.

¿Puede la máquina reemplazar al cerebro humano?

La gran incógnita no es cuántos puestos se destruirán, sino hasta qué punto la IA será capaz de asumir competencias cognitivas complejas. Hoy ya puede superar a un radiólogo experimentado en tareas concretas, pero las grandes decisiones todavía dependen de la mente humana.

La cuestión, concluye Casares, no es si habrá empleo, sino quién tendrá acceso a él. En un mercado polarizado, los trabajos rutinarios desaparecerán, mientras los que requieran talento, creatividad y capacidad de adaptación se volverán más valiosos que nunca.

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