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España quiere romper la barrera de las dos horas entre Madrid y Barcelona: el plan que pasa por mirar a China

Un objetivo político y técnico: bajar de las dos horas

España cuenta con una de las redes de alta velocidad más extensas del mundo, pero el corredor Madrid–Barcelona concentra sus mayores tensiones. Es la línea más demandada, la más rentable y también la que más acusa cualquier incidencia. Por eso el Ministerio de Transportes se ha fijado un objetivo ambicioso: rebajar el tiempo de viaje actual, cercano a las dos horas y media, a menos de dos.

El plan tiene nombre propio: AV350. No se trata solo de ir más rápido, sino de aumentar la capacidad de una línea saturada sin necesidad de construir nuevas vías, una opción costosa, lenta y ambientalmente compleja.

Más velocidad para meter más trenes

La lógica del AV350 es sencilla: si los trenes recorren el trayecto en menos tiempo, pueden rotar más rápido. Eso permite aumentar frecuencias y plazas con la misma infraestructura. En un corredor donde la demanda se ha multiplicado casi por ocho en pocos años, la velocidad se convierte en una herramienta de gestión de capacidad.

Para ello, Adif lleva tiempo trabajando en mejoras técnicas del trazado. Entre ellas destacan las aerotraviesas, diseñadas para reducir problemas aerodinámicos a velocidades superiores a los 300 km/h, y ajustes en tramos clave del recorrido. A esto se suman proyectos de red como una futura estación en Parla, una conexión directa entre Chamartín y Barcelona sin pasar por Atocha y una estación de alta velocidad en El Prat.

El verdadero problema: no hay trenes suficientes

Aunque la infraestructura pueda adaptarse, el gran obstáculo está en el material rodante. España no dispone hoy de una flota amplia capaz de operar de forma sostenida a 350 km/h. Y renovar trenes lleva años, algo incompatible con los plazos políticos y comerciales que maneja Transportes.

Por eso el ministro Óscar Puente ha explorado opciones fuera de España. Primero en Alemania, con Siemens, y después en China, visitando a CRRC, el mayor fabricante ferroviario del mundo y uno de los pocos capaces de suministrar trenes de muy alta velocidad en plazos ajustados.

China, la decisión incómoda

Comprar trenes chinos supondría un giro estratégico relevante. No solo por razones geopolíticas, sino por las implicaciones técnicas: homologaciones europeas, mantenimiento, suministro de repuestos y encaje en un ecosistema ferroviario altamente regulado.

Sin embargo, el factor tiempo pesa más que nunca. La experiencia reciente con trenes destinados a reforzar la oferta, como los S106 de Talgo, ha estado marcada por retrasos y problemas técnicos. Esto ha obligado a reajustar servicios y ha dado margen a la competencia privada en el corredor.

Lo que está en juego

Si el AV350 sale adelante, el resultado no será solo un Madrid–Barcelona en menos de dos horas. Será una línea con más frecuencias, mayor fiabilidad y un dominio todavía más claro del tren frente al avión.

La incógnita es el precio real de esa última media hora recortada: económico, industrial y estratégico. Porque para correr a 350 km/h, España podría acabar haciéndolo sobre trenes fabricados en China.

Fuente: Xataka.

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