El placer de escuchar

Europa lanza su radar más poderoso al espacio. El Sentinel-1D garantizará independencia científica y vigilancia global frente al cambio climático

Europa ha vuelto a mirar hacia la Tierra. Lo hace con una precisión que roza lo imposible: el Sentinel-1D, la última joya del programa Copernicus, despega rumbo a una órbita polar de 700 kilómetros de altura con la misión de registrar, cada seis días, cómo cambia nuestro planeta.

La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Comisión Europea han apostado por un radar de apertura sintética que no se detiene ante las nubes ni la oscuridad. “El radar no se ve afectado por la hora del día ni por la lluvia”, explicó Ramón Torres Cuesta, director del proyecto Sentinel-1, durante la presentación oficial. “Gracias a ello, podemos seguir el pulso del planeta de forma continua, en cualquier condición”.

El satélite sustituirá al veterano Sentinel-1A —activo desde 2014— y trabajará en conjunto con Sentinel-1C, lanzado en diciembre de 2024, formando una constelación que reforzará la cobertura global.

Tecnología europea, precisión milimétrica

Europa lanza el Sentinel-1D, su radar más poderoso: independencia científica y vigilancia global frente al cambio climático
© ESA/Mlabspace.

El Sentinel-1D no es un simple sucesor: es una evolución. Su radar ofrece una sensibilidad tres decibelios superior, capaz de distinguir deformaciones del terreno de apenas milímetros. Esto lo convierte en una herramienta esencial para monitorizar glaciares, medir la humedad del suelo agrícola o anticipar deslizamientos de tierra en zonas sísmicas.

Pero la gran novedad está en su sistema AIS (Automated Identification System), una red de rastreo capaz de captar señales de barcos en tiempo real. “Podemos detectar embarcaciones que apagan sus transpondedores o transmiten datos falsos”, explicó Torres. Una mejora clave en un contexto global donde el control marítimo, la pesca ilegal y la piratería siguen siendo problemas de escala planetaria.

España en el corazón de la misión

Europa lanza el Sentinel-1D, su radar más poderoso: independencia científica y vigilancia global frente al cambio climático
© ESA.

El radar también simboliza la fortaleza industrial europea. España desempeña un papel esencial tanto en el diseño como en la integración de sistemas críticos. Empresas como Thales Alenia Space España, SENER Ingeniería y Sistemas, RYMSA Espacio, EADS CASA Espacio y GMV han contribuido directamente en la misión.

También lo han hecho grupos científicos de la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad de Alicante, dirigidos por los investigadores Carlos López Martínez y Juan M. López Sánchez, que han desarrollado algoritmos de procesado de señal para mejorar la interpretación de datos radar.

Esa participación no es anecdótica: garantiza que Europa —y especialmente España— mantengan autonomía tecnológica y científica frente a potencias como Estados Unidos o China, cuyos sistemas de observación terrestre no comparten libremente sus datos.

Ciencia libre y estratégica

Europa lanza el Sentinel-1D, su radar más poderoso: independencia científica y vigilancia global frente al cambio climático
© ESA.

El programa Copernicus tiene un principio simple pero poderoso: los datos son públicos. Cualquier persona, empresa o investigador puede descargar las imágenes y transformarlas en conocimiento útil. “El desarrollo de Copernicus se financia con dinero del contribuyente, pero genera valor añadido para la sociedad”, recordó Torres.

Esa apertura ha impulsado miles de proyectos científicos y startups europeas dedicadas a la predicción climática, la gestión forestal o la planificación urbana. Desde el seguimiento del terremoto de Turquía de 2023 hasta el mapeo de las inundaciones en Valencia o la trayectoria del huracán Melissa, Sentinel-1 ha demostrado su papel como herramienta de respuesta rápida frente a emergencias.

El nuevo Sentinel-1D permitirá, además, calibrar con mayor precisión los modelos de cambio climático al medir variaciones en la masa de hielo polar y en la estabilidad de las plataformas glaciares. “Es una pieza clave para entender el deshielo global”, subrayó Torres.

Una Europa que escucha a su planeta

Europa lanza el Sentinel-1D, su radar más poderoso: independencia científica y vigilancia global frente al cambio climático
© ESA.

Durante la conferencia, el ingeniero mostró ejemplos concretos de lo que este radar puede lograr: medir el desplazamiento de un puente en Oslo “cada seis días en milímetros”, o seguir el movimiento de un campo de arroz en Vietnam, cuya productividad influye en la economía mundial.

Su alcance es verdaderamente global, con una sola excepción: el mar de China, donde las autoridades locales impiden el uso del sistema AIS, y Corea del Norte, cuyo acceso a los datos está restringido por políticas internacionales. Aun así, Sentinel-1D seguirá observando esas regiones desde el espacio, completando un mapa planetario continuo y abierto.

“Cuando hablo de cobertura global, es cobertura global”, enfatizó Torres con una sonrisa. La frase, sencilla, resume la filosofía de todo el programa Copernicus: ciencia compartida, precisión técnica y cooperación internacional.

Con el lanzamiento del Sentinel-1D, Europa no solo refuerza su mirada sobre la Tierra. Reafirma su papel como guardián científico del planeta, apostando por un modelo de observación que combina independencia tecnológica, colaboración abierta y compromiso ambiental.

Cada 90 minutos, cuando el satélite complete una nueva órbita, registrará algo más que datos: una instantánea viva de nuestro mundo cambiante.

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