El placer de escuchar

Google dice haber alcanzado la “ventaja cuántica práctica”. Pensábamos que era ciencia ficción, pero ya resuelve en dos horas lo que un superordenador tardaría tres años

Durante años, la llamada “ventaja cuántica” fue un horizonte abstracto, un ideal técnico tan debatido como esquivo. Hoy, Google asegura haberlo alcanzado… otra vez. Pero con una diferencia clave: esta vez, el logro sería “práctico”, es decir, aplicable a problemas reales del mundo físico. Y no se trata de una simulación ni de un experimento sin contexto: los cálculos cuánticos fueron verificados en moléculas medibles, algo que los ordenadores clásicos aún no pueden hacer con semejante precisión.

Quantum Echoes: el algoritmo que “retrocede el tiempo”

El día que la computación cuántica se volvió práctica: Google logra resolver en dos horas lo que un superordenador haría en tres años
© Google.

El anuncio, publicado en Nature, describe un algoritmo llamado Quantum Echoes, capaz de ejecutar lo que los investigadores definen como “protocolos repetidos de inversión temporal”. En esencia, se trata de una técnica que hace evolucionar un sistema cuántico hacia el futuro y luego lo “rebobina”, extrayendo correlaciones y patrones que antes se perdían entre miles de interacciones subatómicas.

Con esa estrategia, Google afirma haber resuelto en dos horas un conjunto de problemas que al superordenador Frontier le tomarían 3,2 años. El resultado fue verificado mediante una simulación independiente y calificado por la propia compañía como un cálculo “más allá del régimen clásico”, un hito que busca evitar la polémica de 2019, cuando su proclamada “supremacía cuántica” fue criticada por depender de un experimento aislado.

De la simulación teórica al mundo físico

El día que la computación cuántica se volvió práctica: Google logra resolver en dos horas lo que un superordenador haría en tres años
© Google.

La novedad no está solo en la velocidad, sino en la verificabilidad y aplicabilidad. El algoritmo Quantum Echoes no se limitó a procesar datos abstractos, sino que fue utilizado para medir dos moléculas reales —tolueno y dimetilbifenilo—, obteniendo resultados comparables con técnicas de resonancia magnética nuclear (NMR).

Según el equipo, esta es la primera aplicación práctica experimental de un algoritmo cuántico de este tipo. Y aunque los propios autores reconocen que se trata de una “prueba de concepto”, también aseguran que abre la puerta a métodos más precisos para analizar materiales, compuestos químicos o incluso fármacos en los próximos cinco años.

“La computación cuántica habla el lenguaje de la naturaleza y lucha contra esa complejidad”, resume Harmut Neven, vicepresidente de Ingeniería de Google y fundador del laboratorio de Inteligencia Artificial Cuántica.

El veredicto de la ciencia: promesa, pero con reservas

Entre los expertos ajenos a Google, el entusiasmo es prudente. El físico Alberto Casas, del Instituto de Física Teórica del CSIC-UAM, explicó que el algoritmo “permite recuperar información degradada en sistemas cuánticos complejos”, algo que un simulador clásico no podría lograr sin un coste de tiempo y energía inmenso.

Sin embargo, advierte que el experimento sigue ocurriendo dentro del propio entorno cuántico de Google y no en un sistema físico externo. “Es un paso importante para recuperar información en un sistema cuántico y puede tener muchas aplicaciones tecnológicas”, admite, aunque subraya que el trabajo aún debe ser revisado por pares en su aplicación práctica.

La ventaja cuántica, esta vez, podría quedarse

El día que la computación cuántica se volvió práctica: Google logra resolver en dos horas lo que un superordenador haría en tres años
© Google.

Si las conclusiones se confirman, el algoritmo Quantum Echoes marcaría el salto de la supremacía teórica a la utilidad experimental. La compañía asegura que el protocolo es de código abierto, lo que permitiría su implementación en otros procesadores cuánticos para verificar los mismos resultados.

Michel Devoret, premio Nobel de Física y científico jefe de Google Quantum, destacó un detalle fundamental: “Si otra computadora cuántica hiciera el mismo cálculo, el resultado sería el mismo. Es verificable”. Thomas O’Brien, también del equipo de Google, añadió que esa verificabilidad es “la clave para una aplicación en el mundo real”.

Lo que viene después del ruido cuántico

Por ahora, Google se limita a celebrar un logro conceptual. Pero en la práctica, resolver con precisión molecular lo que una supercomputadora no puede simular representa un punto de inflexión. Si los cálculos se reproducen, la computación cuántica podría empezar a usarse como herramienta científica, no como demostración de fuerza tecnológica.

En palabras simples: si 2019 fue el año en que la computación cuántica prometió el futuro, 2025 podría ser el año en que comenzó a cumplirlo. Y, por primera vez, la frontera entre ciencia ficción y laboratorio parece un poco menos nítida.

Actualizáte