
Estás en el consultorio del médico, sobre ese papel rígido que colocan sobre la camilla, queriendo irte a casa ya mismo. Finalmente, tu médico ingresa y quieres explicar por qué pediste una consulta. Pero cuando empiezas a hablar, el doctor o la doctora ni siquiera te miran y solo fijan la vista en la pantalla de la computadora y escriben. Te está escuchando, pero esa falta de conexión resulta incómoda. La inteligencia artificial podría ofrecer una solución.
Los médicos están empezando a utilizar sistemas de escucha ambiental y escribas de IA para tomar notas durante la consulta, y eso les permite poder interactuar mejor con sus pacientes, según informa The Philadelphia Inquirer. La noticia llega cuando una cantidad de estudios publicados en la JAMA Network este año (febrero, agosto y octubre) destacan la utilidad de estos escribas IA ambientales en el caso de los médicos. Pero hay algunos expertos que hacen oír voces de alerta.
Alguien que haga el trabajo de rutina
Bracken Babula es médico clínico en Jefferson Health, y Dina Francesca Capalongo es médica de medicina interna en Penn Medicine. Amboms le dijeron al medio de noticias que utilizan escribas de IA como ayuda para tomar notas, pero siempre con autorización previa del paciente para grabar la conversación. La herramienta graba la conversación y la convierte en notas organizadas. Los dos han logrado cambiar la dinámica en sus consultorios, ya que pueden mantenerse atentos a la conversación y mirar a los pacientes a los ojos.
Lo que afirman está respaldado por la investigación. Un estudio de los mencionados más arriba, con 46 participantes, vinculó el uso de la herramienta del escriba ambiental con mayor eficiencia del clínico, menos carga mental respecto de la documentación y mayor percepción de compromiso con el paciente.
Como profesional cuya carrera también dependía en su momento de las muchas anotaciones, entiendo que estas herramientas son extremadamente convenientes. Cuando comencé a trabajar como periodista, pocas veces podía mirar a mis entrevistados porque estaba demasiado ocupada anotando sus respuestas a la velocidad de la luz. Cuando finalmente encontré buenas herramientas de transcripción, la vida cambió. Ahora, con permiso previo, grabo la conversación y luego transcribo el archivo de audio convirtiéndolo a texto para poder usarlo como referencia mientras escribo mis artículos. Eso permite que pueda tener mayor libertad para ser más amigable, formular preguntas espontáneas y responder adecuadamente ante afirmaciones que sorprenden.
Potenciales problemas
Pero hay una diferencia entre la transcripción y el hecho de tomar notas. Porque para tomar notas se requiere que entiendas qué información es importante como para volcarla en un registro. Si mis herramientas de transcripción cometen un error que llega al artículo publicado, lo que hacemos es publicar una corrección. Pero si un escriba de IA anota la dosis equivocada, imagino que las consecuencias para el paciente podrían ser graves. Las herramientas además podrían tener dificultades con los acentos extranjeros y causar problemas respecto de la privacidad y los casos de mala praxis, según el Philadelphia Inquirer. Además, los sistemas de atención de la salud tendrían que buscar qué hacer cuando el paciente no quiere que se grabe algo.
“Los sistemas de atención de la salud tendrán que ser muy cautelosos”, dijo I. Glenn Cohen, experto en bioética de la Facultad de Derecho de Harvard. Aparentemente, el criterio para el uso de la IA en el consultorio tendrá que verse determinado por las salvaguardas y el proceso de integración que implementen los sistemas de atención de la salud.
Sí puedo asegurar que tanto yo como mis ex compañeros de estudios lo habríamos dado todo por tener una herramienta como esa en las interminables clases de la universidad.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.