Leo Uesaka es investigador de aves marinas y pasa la mayor parte de su tiempo revisando horas de filmaciones. En ocasiones, es algo que puede resultar tedioso, pero vale la pena prestar atención a cada segundo de cada video porque, después de todo, es la forma de notar cosas como el hecho de que hacen sus necesidades solamente cuando están volando.
En el primer estudio de su tipo publicado hoy en Current Biology, Uesaka y su equipo informan que las pardelas, aves marinas de gran tamaño y comunes en las aguas del este de Asia, tienen un ritual muy específico. Siempre hacen sus necesidades mientras están volando, y lo hacen a intervalos regulares, cada 4 a 10 minutos, según los investigadores. Incluso cuando están en el agua, levantan vuelo si necesitan “desechar sus heces”, le explicó a Gizmodo Uesaka, principal autor del trabajo de investigación.
El propósito inicial del proyecto era el de estudiar el uso de las patas al despegar de la superficie del mar, dijo Uesaka, investigador en el Instituto de Investigaciones Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Tokio en Japón. Pero las aves defecan tantas veces y tan a menudo que parecía un desperdicio de datos el no investigar adicionalmente sus hábitos en ese sentido, según explicó.
“Como no buscaba registrar los momentos en que defecan, según el plan original, me sorprendieron las imágenes de cuando lo hacen y la frecuencia en que aparecía en los videos, además del patrón de regularidad”, dijo Uesaka.
Un estudio paralelo
La ciencia ha estudiado las heces de las aves con anterioridad, pero casi siempre, las investigaciones se han hecho en tierra, según Uesaka. Este nuevo trabajo sería, tal vez, la primera vez en que los científicos han podido observar que las aves marinas excretan en vuelo, sobre el mar. Y lo que lo hizo posible fue “un método un tanto inusual y quizá, entretenido”, explicó. Específicamente, su equipo rastreó pardelas que viven en Funakoshi Ohshima, una isla deshabitada de Japón. A cada ave le adosaron una videocámara sobre el abdomen para que filmara hacia atrás posición que se había elegido para observar el movimiento de las patas pero que terminó brindando una fantástica vista de la dinámica digestiva de las aves.

No está del todo claro por qué se comportan de esta manera las aves, pero Uesaka sospecha que otras aves marinas como estilos de vuelo similares, como el albatros, tal vez compartan la misma tendencia. En todo caso, las heces de las aves marinas son inusualmente ricas en nitrógeno y fósforo, lo que sugiere que podrían estar fertilizando las aguas costeras como efecto colateral. Al mismo tiempo, la gripe aviar suele transmitirse a través de las heces, y los investigadores esperan que, al seguir investigando este ritual, puedan entender cómo es que se propaga la enfermedad entre las aves marinas silvestres.
“Las heces de las aves podrán parecer desagradables, pero este estudio muestra que pueden revelar aspectos sorprendentemente interesantes de la vida animal”, afirmó Uesaka.
De hecho, defecar tiene un rol vital en el sostén de las diversas partes de nuestro ecosistema natural. También resulta divertido (según dice Uesaka) y valioso estudiar el hábito desde el punto de vista de la ciencia. Entonces, la próxima vez que estés en la playa y un ave marina haga sus necesidades justo encima de tu cabeza, no lo tomes como algo personal: ¡es ciencia!
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.