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La generación atrapada: trabajar ya no libra a los jóvenes de la pobreza porque la vivienda los asfixia

En España, tener un empleo ya no equivale a estar a salvo de la pobreza. Los datos son contundentes: el 30% de los jóvenes vive en riesgo de exclusión social pese a trabajar. La razón principal no está en sus nóminas, sino en los muros del mercado inmobiliario. Con precios disparados, alquileres prohibitivos y una emancipación estancada, la vivienda se ha convertido en la trampa que frena el futuro de toda una generación.


Un empleo que ya no protege

Según el Observatorio de Emancipación, el 18,8% de los jóvenes con empleo sigue en riesgo de pobreza, el doble que en 2009. Para quienes no tienen trabajo, la cifra asciende al 52,1%. La mejora en las estadísticas de paro juvenil no ha servido como escudo: un empleo ya no garantiza estabilidad ni independencia.

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Sueldos que no alcanzan

El salario mediano juvenil subió un 11,4% en 2024, hasta los 14.046 euros al año. Sin embargo, más de la mitad de los jóvenes de 16 a 29 años carece de ingresos propios. Además, el 36% de quienes sí trabajan están sobrecualificados, atrapados en empleos que no reflejan su formación. Las mujeres y los jóvenes con menor nivel educativo cargan con la mayor vulnerabilidad, con una brecha salarial que supera los 1.900 euros anuales.


El muro de la vivienda

El precio medio de una vivienda en España ronda los 197.000 euros, lo que equivale a 14 años del sueldo medio juvenil. Solo la entrada ya supone cuatro años de salario. El alquiler tampoco ofrece alivio: vivir solo exige dedicar más del 92% de la nómina mensual, un nivel insostenible. No extraña que la tasa de emancipación esté en mínimos históricos, apenas el 14,8%.

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Estrategias de supervivencia

Ante este panorama, casi el 58% de los jóvenes que logran emanciparse lo hacen de alquiler y, en muchos casos, compartiendo piso. Pero incluso alquilar una habitación cuesta ya 375 euros al mes, más de un tercio del salario neto juvenil, muy por encima de las recomendaciones internacionales. La consecuencia es clara: un círculo vicioso que convierte el futuro de miles de jóvenes en un proyecto aplazado indefinidamente.

Fuente: Xataka.

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