
En contra de lo que recomiendan los expertos y profesionales, hoy hay millones de personas que usan a los chatbots de IA para encontrar consejo y apoyo emocional. Suelen ser personas que están en un momento vulnerable de sus vidas y que tal vez no pueden pagar para conseguir la ayuda y apoyo que necesitan. La industria de la autoayuda parece estar bien al tanto de esta tendencia y encontró el nicho de mercado para ganar mucho dinero: “Con esta gente nuestros ingresos crecerán”.
El Wall Street Journal informa que la tendencia es que los gurús creen chatbots que imiten su voz y estilo para que la gente pueda “hablar” con una recreación de ellos hecha con IA y reciban consejos como si hablaran con su “coach”. Los bots están cargados con los libros, conferencias y entrevistas de estos expertos, y pueden escupir respuestas a cualquier pregunta, siguiendo el estilo del autor. Solo hay que pagar una suscripción mensual para acceder a todo esto.
El costo dependerá del experto. Según el Wall Street Journal, el coach de citas Matthew Hussey les cobra a sus clientes US$39 por mes para que usen “Matthew AI”, que ya tuvo más de un millón de conversaciones totalizando 1,9 millones de minutos de uso de chat de voz. Tony Robbins te cobrará US$99 por mes por su bot de ayuda para la vida, pero el período de prueba de 14 días cuesta solo US$0,99. El maestro espiritual David Ghiyam ofrece una opción económica de sólo US$1 por mes para hablar con su versión en IA, mucho menos de los US$15.000 que cobra por una conversación en persona.
Habrá que preguntarles a los que pagan por estos servicios si realmente les ayuda hablar con los chatbots. La autoayuda seguramente tiene su lugar en el mercado, pero no hay dudas de que en esa industria hay información engañosa y malos consejos también. Una cosa es segura: para estos gurús, funciona de maravillas.
Hussey le dijo al Wall Street Journal: “Literalmente yo no puedo hacer lo que hace la IA”, y es cierto en cuanto a que no puede hablar con las personas a la escala en que lo hace su chatbot. Pero también es cierto que el chatbot no hace lo que hace él. Ya sea que te parezca bien o mal acudir a un coach de citas, la cuestión aquí es obtener consejos personalizados basados en tu situación y su experiencia. El chatbot simula darte consejos personalizados, pero en realidad no sabe nada de ti, ni de tu relación, ni de tus relaciones en general. Es un chatbot. Tal vez suene con la voz de Hussey y use las palabras que él usa, pero no tiene idea de lo que significa lo que repite.
Gabby Bernstein es un maestro espiritual que quedó bajo fuego en el pasado por sus afirmaciones pseudocientíficas. Cobra US$199 por año para que accedas a su Gabby AI, y dijo que el chatbot es una manera efectiva de ofrecerse ella misma al mundo. “Cuenta con mis 20 años de libros, conferencias, talleres y meditaciones. Así que el chatbot soy yo, con mi mensaje, y solamente yo puedo controlarlo”, le dijo al WSJ. Pero en realidad, no es cierto que pueda controlarlo porque de eso se encarga Delphi AI, una startup que creó toda una microindustria con la venta de IA de autoayuda como servicio.
Bernstein tal vez sea la que mejor resume toda la situación, aunque sea por accidente. “Si no lo hago yo, alguien más lo hará de modo que no esté en línea con mi verdad”, afirmó ante el WSJ. Podríamos simplificarlo como “si no lo hago yo, alguien más se llevará el dinero de toda esta gente”, y el significado sería el mismo. ¿Necesitas evidencia? Tony Robbins demandó a una compañía que creó un chatbot usando su imagen, a poco de que él lanzara su propia app de IA.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.