El placer de escuchar

Los robotaxis de Waymo sufrieron una agresión

Un episodio nocturno de lo más bizarro (o cómico) fue el protagonizado por unos muchachos que en el Distrito de la Marina de San Francisco se subieron a robotaxis Waymo y empezaron a agredirlos.

Treparon sobre los autos y hasta hicieron piruetas con los vehículos autónomos mientras una muchedumbre los aplaudía.

Llegó la policía y todo terminó, pero fue un incidente que destaca las crecientes tensiones que crea el despliegue de robotaxis en áreas urbanas.

¿Qué fue lo que pasó?

Alrededor de las 2 a.m. del domingo pasado ABC7 Bay Area captó imágenes inquietantes de tres vehículos Waymo que estaban inmóviles y a la espera de pasajeros en la intersección de las calles Fillmore y Greenwich.

Se formó una multitud en torno a los vehículos al ver que unos individuos se subieron a los techos de los automóviles, haciendo gestos ante los sensores. ABC7 informó que no causaron daños visibles, y que no había pasajeros dentro de los vehículos.

Una persona filmó con su teléfono a un joven dando volteretas en el aire al saltar desde el techo del automóvil.

Selika Josiah Talbott es veterana consejera federal de regulación de vehículos autónomos y dijo que la conducta fue “impactante y terrible”, advirtiendo que ese tipo de cosas les enseñan a los sistemas de IA que las multitudes son agresivas. Dijo que en futuros despliegues, la conducta de los vehículos podría verse afectada.

“Además, es peligroso. Lo que hacían esos muchachos dando saltos… podrían haber caído de cabeza. Increíblemente peligroso e ilegal”, le dijo Talbott a ABC7. Urgió a “las fuerzas del orden a tomar en serio estos incidentes… al menos al principio como para dar un mensaje”.

Waymo y Bay Area, una larga historia

Este incidente no fue la primera señal de fricción.

En 2024, según el Washington Post, hubo 589 multas de tráfico contra vehículos Waymo en San Francisco, por obstruccón del tráfico, por violar las reglas de limpieza urbana, y por obstaculizar el paso de vehículos de emergencias. En un caso los robotaxis de Waymo causaron más de dos horas de demora, que además significaron el bloqueo a vehículos de bomberos respondiendo a emergencias. 

La tendencia no se limita a contravenciones menores. Según The Guardian, ha habido robotaxis vandalizados por gente que los pintó, los incendió o golpeó con conos de tráfico en una protesta contra los vehículos autónomos en áreas densamente pobladas. Son acciones que ilustran la frustración de los residentes que sienten afectada su seguridad y equidad en las calles.

“El vehículo no transportaba pasajeros y no se informaron lesiones”, dijo en ese momento Waymo en sus declaraciones. “Trabajamos con las autoridades locales para responder a la situación».

Del espectáculo tecnológico a la controversia cultural

San Francisco fue una de las primeras ciudades en adoptar los robotaxis pero la ciudad se ha convertido cada vez más en un campo de pruebas de la interacción entre la tecnología y las personas y lugares en los que habitan.

Waymo, que ahora es parte de Alphabet, ha desplegado sus robotaxis en varias áreas urbanas como Phoenix, Los Ángeles y Austin, y a comienzos de 2025 ya había registrado más de 200.000 viajes con pasajeros cada semana. Sin embargo, los robotaxis no pasan desapercibidos, son una novedad.

Este incidente del área de Marina destaca varias preguntas: ¿La novedad de los robotaxis provoca respuestas psicológicas indeseadas en las personas especialmente por las noches? ¿Podría mal entenderse la reacción de la gente, interpretándose como frustración, confrontación, o algo peor? Hubo un caso en que la multitud se salió de control.

“Todo fue una locura”, le dijo Michael Vandi a Reuters sobre el incidente en que incendiaron un robotaxi. “Había dos grupos, con gente que los alentaba y otros que no decían nada pero filmaban, sorprendidos. Nadie los frenó, porque no podías hacer nada ante tanta gente que no tenía control”.

¿Qué les espera a los que legislan?

Las compañías de vehículos autónomos y los que legislan o redactan reglas, tienen que enfrentarse a mucho más que la conducción segura evitando choques: deben ocuparse de la reacción humana en espacios públicos.

La dirección de tránsito de California propone que se comience a citar a las compañías de vehículos autónomos directamente a partir de 2026 para redactar regulaciones en forma urgente. Además, las ciudades pueden imponer verificaciones obligatorias de “impacto social”, o requerir que en zonas específicas haya conductores humanos, por seguridad.

Mientras tanto, los diseñadores de estos vehículos deben considerar los indicios que permitan que los robotaxis detecten las intenciones de los peatones que están cerca, y que puedan responder alejándose de situaciones de agresión cuando están a la espera de pasajeros.

Los ingenieros están probando este tipo de herramientas, usando luces o señales sonoras o algo tan simple como la detección del contacto visual humano en medio del tráfico. Eso habría sido útil en este incidente nocturno, dijo un peatón, porque era notorio que los vehículos no tenían cómo responder ante la situación.

“Un oficial apareció y empezó a despejar el área para que el vehículo pudiera moverse”, le dijo Talbott al medio de noticias. “El vehículo no parecía saber cómo responder y volver a funcionar, y eso fue a causa de la agresión de los humanos”.

¿Qué pasará ahora?

Lo que comenzó como un experimento en transporte urbano se está convirtiendo en una señal de advertencia cultural en que las expectativas humanas chocan con la tecnología avanzada.

Sin un conductor que guíe o defienda a los pasajeros ¿qué tan a salvo están los que utilizan el servicio, e incluso los vehículos mismos, si se enfrentan a personas hostiles y no pueden alejarse de inmediato? Es una cuestión que las compañías de vehículos autónomos todavía no pueden responder.

“Se está viendo con claridad que la tecnología de vehículos autónomos no es tan sofisticada como quieren hacernos creer”, le dijo a Reuters el senador de California Dave Cortese.

El espectáculo que se vio en las noticias no fue una rareza, sino una llamada de alarma. Waymo y las demás compañías no solo tendrán que lidiar con el tráfico, sino con un público en el que deberán ganarse el respeto y la confianza de cada persona.

“Vems gente que llega al punto de odiar a la tecnología que no les gusta y no les mejora la vida”, le dijo a Reuters Missy Cummings, directora del Centro de Robótica y Autonomía de la Universidad George Mason, y ex consejera de la junta de seguridad de tránsito. 

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.

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