El placer de escuchar

No es un plato volador, es el auto autónomo de Cadillac. Un futuro impulsado por electrones que aún parece de ciencia ficción

Desde Julio Verne hasta las ferias de aviación del siglo XX, la humanidad ha soñado con coches que desafían la gravedad. Ese mismo imaginario se reavivó cuando Cadillac mostró un prototipo eVTOL autónomo en el CES 2021. Era más que un vehículo: un vistazo a un futuro eléctrico que se mezcla con la ciencia ficción.

Los primeros pasos hacia el aire

No es un plato volador, es el auto autónomo de Cadillac. Un futuro impulsado por electrones que aún parece de ciencia ficción
© General Motors.

La fascinación por el coche volador no nació con Cadillac. Glenn Curtis ya presentó su Autoplane en 1917, y aunque nunca despegó, encendió la chispa de un deseo colectivo. Un siglo después, General Motors retomó esa ambición con su marca de lujo, en un contexto donde los autos eléctricos comenzaban a ganar terreno con modelos como el Hummer EV.

Cadillac y su salto conceptual

No es un plato volador, es el auto autónomo de Cadillac. Un futuro impulsado por electrones que aún parece de ciencia ficción
© General Motors.

En 2021, la compañía mostró dos propuestas que parecían salidas de un boceto futurista: un taxi autónomo terrestre y un vehículo aéreo eVTOL. Este último destacaba por su silueta extravagante, cuatro hélices distribuidas en dos niveles y una promesa radical: volar sin piloto, recogiendo pasajeros directamente desde las azoteas. Un concepto que más que tecnología inmediata, parecía una declaración de intenciones.

El sueño que aún no despega

No es un plato volador, es el auto autónomo de Cadillac. Un futuro impulsado por electrones que aún parece de ciencia ficción
© General Motors.

El eVTOL de Cadillac prometía 90 kWh de batería y velocidades de hasta 90 km/h, pero nunca pasó de la fase conceptual. La idea era mostrar al público hacia dónde miraba el futuro de la movilidad, incluso si aún no podía hacerse realidad. Sin embargo, la industria no se detuvo: Klein Vision, en Eslovaquia, desarrolla el AirCar, un híbrido entre auto y avión que ya ha realizado pruebas y apunta a alcanzar hasta 250 km/h en vuelo.

Una frontera que todavía nos atrae

El coche volador sigue habitando un espacio ambiguo: demasiado real para ser solo fantasía, demasiado lejano para ser cotidiano. Cadillac dejó claro que, más allá de sus prototipos, el horizonte está marcado por electrones, autonomía y un deseo humano que no se extingue: conquistar el aire con las ruedas de un automóvil.

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