En octubre de 1985, nueve meses después de su lanzamiento, la novedosa radio FM Rock&Pop realizó un festival en el estadio de Vélez Sarsfield que reunió a varios artistas de renombre, tanto del plano nacional como internacional: Nina Hagen, INXS, John Mayall, Los Abuelos de la Nada, Virus, G.I.T. y Fito Páez, entre otros.
Fueron tres jornadas seguidas (11, 12 y 13 de octubre). La noche del domingo, que cerró el festival, se produjo una cumbre histórica: Sumo, Soda Stereo y Charly García, en el mismo escenario.
La banda de Hurlingham era por entonces la sensación del underground porteño y bonaerense. Acababa de lanzar Divididos por la felicidad, su primer disco oficial luego del “pirata” Corpiños en la madrugada. Aquella noche, como tantas otras, Luca Prodan salió a escena luciendo una peluca brillante y sus clásicos anteojos con palmeras. Junto al italiano estaban Roberto Pettinato, Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Germán Daffunchio y Alberto Troglio, la histórica formación de Sumo. Marcelo Rodríguez, que todavía no se hacía llamar Gillespi, actuó como músico invitado.
Luego de Sumo llegó el turno de Soda Stereo. El trío conformado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti, que se encontraba en pleno ascenso, tocó varios temas de su disco debut, editado en 1984, y anticipó algunos temas de Nada Personal, que se lanzó al mes siguiente. Fue a primera vez que Soda tocó en un estadio, una suerte de bautismo de fuego para la consagración latinoamericana que llegaría tiempo después.
Aquella noche también actuaron La Unión (España) y Blitz (Brasil), pero el cierre estuvo a cargo de Charly García, que por esos años atravesaba uno de los tramos más exitosos de su carrera solista luego de haber lanzado la primera trilogía: los álbumes Yendo de la cama al living (1982), Clics modernos (1983) y Piano Bar (1984).