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Vitalik dice que Ethereum resolvió su problema imposible. El “trilema” que lo obsesionaba desde 2017 y por qué ahora cree que ya no existe

En 2017, Vitalik Buterin puso en palabras una incomodidad que todo desarrollador de blockchain conocía pero nadie había formulado con tanta claridad. La llamó el trilema: una red no puede ser al mismo tiempo descentralizada, segura y escalable. Siempre hay que sacrificar algo.
O eso creíamos.

El 4 de enero de 2026, Buterin escribió que, por primera vez, siente que Ethereum dejó de jugar a perder. Que las piezas técnicas finalmente encajan. Que el sacrificio ya no es obligatorio.

El trilema no era una teoría elegante. Era una limitación real

Vitalik cree que Ethereum resolvió el trilema de las criptomonedas. Qué cambió en la red, por qué lo dice ahora y qué problemas siguen abiertos
© flickr / techcrunch.

Durante años, la industria entera giró alrededor de esa restricción.

Bitcoin priorizó seguridad y descentralización, a costa de un ancho de banda extremadamente limitado. Otras redes apostaron por velocidad, pero concentrando el control en pocos nodos. Ethereum intentó equilibrar las tres variables y terminó pagando con congestión, comisiones altas y críticas constantes.

El trilema no era un concepto abstracto. Era una barrera de diseño. Y lo relevante es que no lo planteó un competidor ni un crítico: lo formuló el propio creador de Ethereum como advertencia.

Fusaka y PeerDAS. El cambio silencioso en la arquitectura de la red

El primer pilar del optimismo de Buterin es PeerDAS (Peer Data Availability Sampling), activado tras la actualización Fusaka.

Hasta ahora, los nodos debían descargar bloques completos para verificar que la información estuviera disponible. Eso garantizaba seguridad, pero limitaba el crecimiento: requería más ancho de banda y hardware cada vez más costoso.

Con PeerDAS, los nodos ya no descargan todo el bloque. Muestrean fragmentos aleatorios. Si esos fragmentos están disponibles, se asume que el bloque completo también lo está. Es un enfoque estadístico, pero matemáticamente sólido.

El efecto práctico es clave: más capacidad de datos sin exigir nodos cada vez más potentes. Es decir, más escalabilidad sin perder descentralización.

De red de replicación a red de distribución

Buterin lo resumió con una idea clara: Ethereum está dejando de ser una red donde cada nodo hace todo, para convertirse en una red donde el trabajo se distribuye eficientemente.

Esto rompe una lógica histórica de las blockchains: la de replicar todo en todos lados. En su lugar, aparece un modelo donde la red escala sin concentrar poder ni expulsar a los nodos pequeños.

Es un cambio estructural. No cosmético.

ZK-EVM. Cuando la criptografía se convierte en árbitro

La segunda pata de esta supuesta “resolución del trilema” son las ZK-EVM (Zero Knowledge Ethereum Virtual Machine). Estas versiones de Ethereum utilizan pruebas de conocimiento cero para validar transacciones sin que cada nodo tenga que rehacer todos los cálculos. En vez de confiar en la repetición, se confía en una prueba matemática de que el cálculo es correcto.

El impacto es doble:

  • Seguridad criptográfica avanzada
  • Eficiencia computacional

Las ZK-EVM aún están en fase alfa, pero Buterin proyecta su despliegue progresivo durante 2026 y su integración total hacia el final de la década. En términos simples: validación segura, rápida y sin sobrecargar la red.

La hoja de ruta que lo dice todo

Vitalik cree que Ethereum resolvió el trilema de las criptomonedas. Qué cambió en la red, por qué lo dice ahora y qué problemas siguen abiertos
© Getty Images – John Phillips / Gizmodo.

Vitalik no habló en abstracto. Puso fechas:

  • 2026: inicio de ejecución de nodos ZK-EVM y grandes aumentos en el límite de gas.
  • 2027–2030: ZK-EVM como método principal de validación de bloques.
  • Objetivo final: comisiones bajas incluso con uso masivo.

Si esto se cumple, Ethereum pasaría de ser una red que escala con fricción a una infraestructura capaz de sostener adopción global sin colapsar. Eso es lo que lo lleva a decir que el trilema técnico está, por primera vez, resuelto.

El límite que no es técnico. La concentración del poder en el staking

Sin embargo, incluso dentro de la comunidad de Ethereum, el optimismo técnico convive con una preocupación concreta: la creciente concentración del poder de validación.

Desde la transición a Proof of Stake, servicios de liquid staking como Lido y grandes exchanges como Coinbase y Binance concentran una porción significativa del ETH en staking. Según datos de plataformas de análisis on-chain, en distintos momentos Lido ha llegado a controlar más del 30 % del total de ETH bloqueado, una cifra que varios desarrolladores consideran un riesgo sistémico.

El propio Buterin ha advertido en publicaciones anteriores que, si pocas entidades controlan la validación de bloques, la red puede volverse políticamente centralizada aunque técnicamente descentralizada. Por eso, en su hoja de ruta menciona como objetivo pendiente la construcción distribuida de bloques, un modelo que busca evitar que una sola entidad decida qué transacciones se incluyen.

En otras palabras: incluso si los avances como PeerDAS y las ZK-EVM resuelven los límites de ingeniería, el desafío de la gobernanza y la distribución real del poder sigue abierto.

Por qué este debate es distinto a los anteriores

La diferencia con ciclos anteriores es que ahora el problema no es la falta de tecnología. Es la distribución del control.

Durante años, Ethereum fue criticado por no escalar. Hoy, la pregunta empieza a ser otra:
¿quién valida?
¿quién decide?
¿quién tiene peso real en la red?

Es un cambio de eje. Y es más incómodo, porque no se resuelve con código solamente.

El creador del problema dice que lo resolvió. Y eso cambia el tablero

Vitalik cree que Ethereum resolvió el trilema de las criptomonedas. Qué cambió en la red, por qué lo dice ahora y qué problemas siguen abiertos
© SHINTARO YOSHIMATSU.

Lo relevante de esta declaración no es el titular, sino el origen. No es un influencer. No es un fondo. Es el propio arquitecto del sistema diciendo que una limitación estructural cayó.

Eso obliga a la industria a reaccionar. Porque si el trilema deja de ser excusa, muchas narrativas también caen.

El trilema técnico puede haber terminado. El debate real recién empieza

Si Ethereum logra ser segura, escalable y descentralizada al mismo tiempo, no es solo una victoria para una red. Es un cambio de marco para toda la industria blockchain.

Pero si el poder se concentra, la descentralización se vuelve formal, no real.

Ahí está la tensión que se abre en 2026. No entre código y rendimiento. Sino entre arquitectura y gobernanza. Y esa, históricamente, es la que define qué sistemas perduran y cuáles se quiebran.

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