La economía de EE.UU. no es mucho más que una gran apuesta a la IA. El inversor Ruchir Sharma, de Morgan Stanley, señaló hace poco tiempo que el dinero que se ha volcado a las inversiones en IA representa ahora aproximadamente el 40% del crecimiento del PIB de EE.UU. en 2025, y las compañías de IA son las responsables del 80% del crecimiento de las acciones estadounidenses. De modo que no se ve muy favorable la imagen de los grandes acuerdos entre los gigantes de la IA, que hacen que las acciones suban sus precios, porque ¿no se parece a la serpiente que muerde su propia cola?
En los últimos meses Nidia anunció que invertiría U$100 mil millones en OpenAI, OpenAI anunció que le pagaría U$300 millones a Oracle por energía para computación, y Oracle anunció que le compraría a Nvidia sus chips por U$40 mil millones. Este cuadro de flujos ¿no da la sensación de que estas compañías solamente van haciendo circular el dinero entre unas y otras? Hay quienes dicen que sí. Y otros, que no.
Es un poco más difícil tener certezas.

¿Una noria de dinero?
Muchos de estos acuerdos se ven como mutuamente beneficiosos. Si todo está a nivel, aunque sean acuerdos circulares todo debería avanzar e ir bien. Rishi Jaluria, analista de RBC Capital Markets, le dijo a Gizmodo que este tipo de acuerdos podría resultar en “un mundo con capacidades reducidas” que permite el velo desarrollo de modelos que producen retornos más altos sobre las inversiones.
“Cuanto mejores modelos tengamos, más podremos concretar muchos de estos casos de uso de la IA que están en suspenso sólo porque la tecnología todavía no tiene capacidad para que los implementemos. Pero si sucede eso, podrá generar un real retorno sobre las inversiones y eso da como resultado ahorros reales en costes, potencialmente la generación de nuevas oportunidades, y beneficios netos desde la perspectiva del PIB”, dijo.
Significa que mientras siga habiendo avances en la IA y estas compañías logren ver cómo monetizar sus productos, todo debería ir bien. Pero ¿y si eso no sucede?
“Si no sucede, si no hay real adopción de la IA por parte de las corporaciones, entonces no es más que una noria”, dijo Jaluria.
Esa noria también se conoce como viaje de ida y vuelta, y refiere a la práctica poco ética y tal vez ilegal de las transacciones que buscan artificialmente sostener un activo o compañía en particular, haciendo que se vea de mayor valor y demanda de lo que lo es en realidad. En este caso, serían las compañías tecnológicas que harían que parezca que valen más de lo que valen al anunciar grandes acuerdos mutuos para hacer que las acciones suban de precio.
¿Qué podría sugerir si el dinero está logrando algo más que soplar aire caliente para inflar una burbuja? Jaluria dice que lo que él busca es ver un desarrollo más veloz de los modelos, avances en el rendimiento, y la adopción general de la IA. “Si eso lleva a un cambio en el modo en que las empresas en general adoptan y us an la IA, se crea un beneficio”, afirmó.
Dependerá del punto de vista de cada quien determinar si eso está sucediendo o no. OpenAI por cierto mostró avances en su tecnología con el modelo de generación de videos Sora 2, que ha dado lugar a gran cantidad de violaciones de los derechos de autor, y a mucha desinformación. Pero su última versión del GPT-5 no logró satisfacer las expectativas con su lanzamiento en agosto.
Los detalles del uso
La adopción de la tecnología tampoco se verifica de manera fehaciente. La compañía dice que el 10% del mundo está usando ChatGPT, y casi el 80% del mundo de los negocios dice que está estudiando cómo utilizar la tecnología. Pero los que ya la adoptaron no le encuentran mucha utilidad. El MIT, Massachusetts Institute of Technology ya ha informado que el 95% de las compañías que intentaron integrar herramientas de IA generativa en sus operaciones no han visto retornos sobre sus inversiones.

Donde sí hay retornos es en el mercado de las acciones, pero eso no acalla las preocupaciones sobre el mutuo apoyo entre las tecnológicas. Oracle no ha tenido un buen trimestre, y sus ingresos netos se han mantenido sin crecimiento, pero sus acciones han subido de precio porque la compañía sigue con acuerdos financieros que todavía no se han concretado, y entonces indica que ha crecido 359%, proyectando ingresos por U$455 mil millones.
Pero ese dinero todavía no es real, ni lo es el crecimiento prometido. Sin embargo los inversores hicieron aumentar el precio de las acciones de Oracle al punto de que el CEO Larry Ellison casi superó por poco tiempo a Elon Musk en la lista de las personas más ricas del mundo.
Cinta transportadora de dinero
Esas cifras de ingresos potencialmente inflados son lo que hace que algunos piensen en la burbuja de las .com a comienzos de los años 2000, cuando compañías como Commerce One se valuaban en U$21 mil millones sin prácticamente ingresos genuinos. También, hay quienes ven otra cosa en la burbuja de la IA: el colapso del mercado inmobiliario.
“Lo que veíamos en la cima del mercado hipotecario eran cintas transportadoras de dinero que iban de uno a otros, y a otro más, interminablemente. Y empezabas a ver que había muchos puntos de relación entre ellos, una dependencia en un sistema que funcionaba para que el sistema siguiera”, le dijo a Gizmodo Peter Atwater, Profesor Adjunto de Economía en William and Mary y Presidente de la consultora Financial Insyghts.
Se crean así problemas obvios. Los acuerdos circulares que serían en teoría engranajes, dependen de que todo funcione, pero si uno de los engranajes se detiene, la interconexión garantiza el fracaso del sistema.
“Cuando la burbuja crece, todo el mundo se compromete exageradamente para poder reclamar algo de lo que se cree escaseará en el futuro. Pero esos compromisos se cuentan entre las primeras obligaciones que fracasan cuando las condiciones cambian”, explicó Atwater.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.